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Tomás Martín Tamayo

Un amigo que sabe de arte

 
 
     
 

 

Victor Manuel me ha enviado una información inestimable sobre LA TIGUA: EL ARTE DE LOS ANDES, que merece la pena ser difundida

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TIGUA EL ARTE INGENUO DE LOS ANDES

 

El arte popular genuino, es el creado por el pueblo y dirigido al pueblo, entendiendo el término desde un punto de vista antropológico y étnico -valga la aclaración, porque esta palabra también ha adquirido en nuestro tiempo una connotación peyorativa-. Así, al contrario de lo que ocurre en el arte de élite, en el arte popular no suelen distinguirse autores de manera individual, pero sí se identifican escuelas y grupos. Con el arte popular se relaciona de cerca el arte naiff -del francés naive, que significa ingenuo-, llamado así por la espontaneidad y sencillez con que se plasman las obras artísticas, siendo más importante la motivación que quiere exteriorizarse, que las técnicas, pericias y recursos estilísticos propios del arte académico. Al hablar de los pintores de Tigua nos referimos a las habilidades y destrezas que tienen con el pincel los kichwas de la Comunidad de Tigua, que se ha convertido en un medio de ingreso económico para el sustento de las familias. En la actualidad el arte de los pintores de Tigua es conocido a nivel nacional e internacional.
 

Al hablar de la región de Tigua en los Andes ecuatorianos, estamos hablando de una comunidad de artistas que se caracterizan por plasmar en la piel disecada de las ovejas, coloridas pinturas de la vida rural. Su arte popular delicioso, pintado con pinceles de plumas de pollo celebra la vida de montaña, sus costumbres con sus fiestas, leyendas y tradiciones que se remontan por siglos.

Tigua es una colección de pequeñas comunidades ubicado en la cordillera occidental de los Andes ecuatorianos provincia del Cotopaxi, a 35 kilómetros de Pujilí, en la vía Latacunga – La Maná, a 100 kilómetros de Quito - Ecuador. Son campesinos de sus pequeñas parcelas situadas en las laderas de las montañas y valles, el pastoreo de ovejas y llamas es otra de sus actividades. Es hermoso contemplar como estos indígena cultivan tan hermosamente sus retazos de propiedad, formando mosaicos de colores que se mueven de acuerdo a las sinfonías del viento. Estos artistas de Tigua están profundamente ligados a la tierra. Incluso los pintores de mayor éxito aún continúan sembrando y cosechando en sus propios campos de papas, frijoles y granos.

Durante siglos, los artistas quichua decoración de los tambores y máscaras que se utilizan en las fiestas andinas que son llenas de colorido, fue a hprincipios de 1970, cuando un comerciante de arte Quito convenció a Julio Toaquiza a pintar sobre una superficie plana de una piel de cordero estirado sobre un marco de madera. Cambió radicalmente el arte de Tigua. Desde entonces, los niños de Julio y otros aldeanos han desarrollado y ampliado esta forma de arte. Aunque carecen de entrenamiento formal, los artistas de Tigua siguiendo el ejemplo de Julio Toaquiza han visto sus creaciones difundirse en todo el Ecuador y más allá de sus fronteras. Hoy las pinturas de Tigua son ampliamente coleccionables y apreciadas por su vitalidad y el detalle.

Generalmente pintan escenas de la vida comunitaria: sus aldeas, el pastoreo de ganado; la lana y su proceso de hilado y tejido; la cosecha de cultivos; sus ferias donde realizan sus transacciones económicas; las corridas de toros populares, donde el toro no es masacrado ni asesinado. Otros temas favoritos son sus grandes montañas como el hermoso Cotopaxi, volcán sagrado en la cosmología indígena, que se halla cubierto de nieve eterna; el Quilotoa con sus laderas escarpadas y en el cráter su misteriosa laguna; entre las aves que más representan figura el cóndor, ave poderosa y legendaria de los Andes, también el frágil colibrí. Se puede observar en las pinturas las rocas y las montañas donde se perfila caras, reflejando el pensamiento de Tigua que toda la naturaleza está viva. En su mayor parte, la pintura de Tigua huye de retrato o una composición abstracta en favor de la perspectiva amplia del pueblo o escenas rurales de múltiples figuras, los temas de la comunidad y la naturaleza. Otras representación muy usual son sus fiestas, aunque predominantemente cristiana desde la conquista española, Tigua todavía se aferra a sus antiguos ritos y festivales de origen ancestral, como es la fiesta de Corpus Christi (que se celebra en junio, que une la festividad de la cosecha de los antiguos Incas con la festividad de la cristiandad medieval), Noche Buena (víspera de Navidad), y los reyes magos. Otra representación es la música que es inseparable de la fiestas. Las pinturas de Tigua suelen rendir homenaje a los músicos y a sus instrumentos como la guitarra, flauta, bombo, trompeta, y bocina, y los cuernos de madera que se entonan en ocasiones especiales. Los bailarines también son los favoritos, disfrazados con máscaras de madera tallada de los tigres, monos, perros. En problemas de salud, los indígenas acuden a su chamán para realizar los rituales de limpieza y sanidad. Los cráneos, velas, humo, y las plantas medicinales que los chamanes utilizan en sus ceremonias ocupan un lugar destacado en el arte de Tigua. Al contrario del arte académico los hechos Históricos y políticos son menos comunes en las pinturas de Tigua. Otra característica importante de señalar es que los incas que conquistaron lo que hoy es el territorio de Ecuador no figuran en las pinturas.

La creciente popularidad del arte de Tigua ha dado lugar a toda una serie nuevos pintores, algunos nativos de Tigua, pero otros pertenecen a otras localidades de los Andes del Ecuador. Con cada exposición, la apreciación de las pinturas de Tigua crece, y el artista que crean estas obras encantadora, por fin recibe el reconocimiento que merece.

Historia de la creación de su arte
 

Todo comenzó en 1973, cuando Julio Toaquiza garabateó sobre su tambor algunas escenas rituales, luego de que un chamán de la comunidad le vaticinara que su vida iba a dar un cambio trascendental. Hasta entonces, este agricultor, convertido en las temporadas donde no ocupaba su tiempo para la agricultura, en mano de obra barata en el puerto de Guayaquil, no soñaba con convertirse en artista plástico.
 

El máximo contacto con el arte que había tenido Julio era la música. Era miembro de la banda de la comunidad que solía alegrar las fiestas de Corpus o algún casamiento. Dice que poco después de las palabras del chamán tuvo un sueño. Soñaba que volaba, sobre volcanes, lagos y praderas, hasta aterrizar allí en su Tigua natal y anhelaba poder pintarlo. Cogió su tambor y le dibujó una estrella, luego un sombrero, luego un animal. Primero con lápiz de color, después con esmalte, -hoy utilizan acrílico y óleo que no contienen plomo-. "Un día le pidieron que les vendiese el tambor, pero no quería. Le habían ofrecido buen dinero y dijo: `Bueno, me hago otro y me sobra dinero´. Cuando vendió el segundo, se dio cuenta que eso gustaba y comenzó a tomarse en serio lo de pintar tambores", explica su hijo Alfredo, de 38 años, y uno de los tantos descendientes a los que don Julio enseñó la técnica. Y no sólo había comenzado a tomarse en serio lo de la pintura don Julio, sino a corroborar por dónde iba aquel vaticinio del chamán.
 

No fue fácil, recuerda Alfredo que por entonces era un niño de siete años que ayudaba a su padre en esto de pintar bombos y tambores. "Algunas pinturas veíamos que se borraban, que el blanco no salía, pero así y todo avanzamos pintando paisajes hasta intentar con la técnica sobre cuero de oveja", esa que hoy distingue el trabajo de los pintores de Tigua.

 

PROCESO 
 

El proceso de pintar es de la siguiente manera: “se debe buscar el cuero de borrego, se consigue de varias formas dentro de la comunidad o en las ferias de Saquisilí, Pujilí y Latacunga - Ecuador. En una carpintería compran las tiras de madera dependiendo los tamaños de cuadro que va ha ser elaborado, luego se elabora los marcos según las medidas que desee hacer. Una vez que está hecho el marco preparan el cuero, quitando la lana, lavando y de acuerdo a la medida del marco se corta y se clava el cuero en el marco dejándole secar. Cuando este seco pasan una lija para que suavice quedando lizo el cuero, seleccionan el tema y comienzan a pintar.
 

 

 


 

 

PARA MIRAR LA OBRA DE ESTOS PINTORES INDIGENAS DE LOS ANDES ECUATORIANOS PODEIS HACERLO ABRIENDO EN LA SIGUIENTE DIRECCION:
 
Publicado por Blogger para EL NAVIO DEL ARTE

 

 

 
 

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