Estás en la Letra <A> de mi EXPRESIONARIO. Letra a letra, palabra a palabra, irás descubriendo en él las crípticas formas de expresión de SIERRA MÁGINA. 

         Algunas palabras están casi olvidadas; por eso intento recuperarlas y "revivirlas" en los RELATOS Y PATRAÑAS que incluyo.

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RELATOS Y PATRAÑAS DE GAVIOLA EN ESTA PÁGINA

LA LEYENDA DEL ALGARROBO DE MÁGINA    

 

LA ANIMADORA

 

YO TE QUIERO, PANCHO

 

ABACERÍA:

Tienda de comestibles.

 

1.              

ABADEJO:

 Bacalao.

Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Fue el bacalao en Mágina comida de pobres y remedio contra la carencia de platos de más sustancia. Fue, además, consuelo para los ayunos con que se distinguían los cristianos durante los Viernes de Cuaresma y Semana Santa, si se tenían posibles para mercarse la Bula , y durante los viernes de todo el año para aquellos impenitentes que no arrimaban a la Iglesia la peseta del precio.

 Ø CONDUMIOS: <POTAJE DE VIGILIA> En el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>

 

2.             

ABALATE:

Horca. Horquilla de palo hecha de una sola pieza, con tres o más dientes largos, que se usa para abalear o balear y hacinar la mies en la era antes de la trilla.

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA; la antigua faena de la trilla y sus útiles: Con el abalate se disponían los haces de mies en la era para montar la parva. Después de trillada la parva, se utilizaba la pala para separar el grano de pajas y granzones, lanzando al aire la mies, lo que se denominaba aventar. De esta faena quedaban en la era, por un lado el pez o montón alargado de grano limpio; por otro la paja; y por otro las granzas. Era lo llamado “sacar la parva”, que solamente podía hacerse si soplaba algo de viento. No cualquier viento valía para el aventado. Por ejemplo, el viento solano, (el del suroeste/poniente a nuestro entender, por las referencias a su quemazón), era el peor de todos. El refrán habla por sí mismo: “viento solano, malo en invierno y peor en verano”. Los malos vientos solían durar poco tiempo, por lo que no importaba esperar un par de días para sacar la parva. Si se alargaba la duración, se sacaba la parva a contraviento, lo que tenía sus riesgos, pues la imprevisibilidad de estos vientos podía desembocar en un cambio de aires repentino, (arrodearse el aire) que malograba el trabajo hecho teniendo que empezarlo de nuevo.

 En el Libro de Jonás 4:8, ya aparece mencionado en dichoso viento: “...Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida”

 

3.             

ABASTOS:

Antiguo impuesto municipal sobre alimentos (y “abastecimientos”) con el que se atendían los gastos del común.

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Su denominación dio lugar al nombre a los mercados, <Mercado de abastos o plaza de abastos>, por ser en ellos donde se cobraba tal impuesto inicialmente.

 

4.             

ABUJA:

Aguja.

 

5.             

ABUJETA:  

Agujeta. Horquilla metálica que utilizaban las mujeres para sujetar el moño.

 

6.             

ABULAGA:

Ahulaga. Planta pinchosa, utilizada para comida del ganado. Del Mozárabe alyiláqa.

 

7.              

ABURRIR:

Acción de abandonar un nido haciendo que los huevos engüeren.
“Nene, no toques los huevos del nío que los va a aburrir la madre y se van a engüerar”

 

8.             

ABUZAR:

Afinarle la reja al arado.

 

9.             

ACABOSE; EL:

- Especie de catástrofe. Lo peor que podía pasar.
- Expresión que resume una situación límite:
“...se lió a llover y aquello fue el acabose”.

 

10.           

ACACHARSE:

Agacharse. Verbo que se utiliza generalmente en su forma reflexiva.

 

11.            

ACEDÍA:

 Acidez de estómago.

 Ø REMEDIOS. Se decía por la Comarca que la acedía se quitaba con sémola de trigo o puré de patatas al que se añadía miel de romero.

 

12.           

ACEÑA:

Azud; molino en medio del cauce de agua.

 

13.           

ACERICO:

Almohadilla de tela o de papel donde se pinchaban los alfileles o alfileres.

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: En Jódar había un juego, <El juego de los alfileles>. Se jugaba por parejas. Cada uno de los jugadores ponía en el suelo, o en una mesa, un alfiler de cabeza gorda y de color, a cierta distancia uno de otro y, alternándose, lo impulsaban contra el del otro jugador mediante el disparo del dedo corazón al soltarse del pulgar. Ganaba quien conseguía motar su alfiler sobre el del contrario quedándose con los dos. En los patios de recreo era un lujo enseñar un acerico lleno de cabezas de colores de alfileles.

 

14.           

ACEROLA:

Serbal. Fruto que da el acerolo ó del serbal, de la familia de las rosáceas.

 Ø  REMEDIOS: tiene 100 veces más vitamina C que el limón siendo, por tanto, de los mejores antioxidantes conocidos y remedio accesible para aliviar el raquitismo de los galopines en aquellos años de hambrunas.

ò                          http://www.elserbal.es/home.htm
                           http://www.health-shop.com/spanish/

ò                                   

15.           

ACHISPARSE:

Emborracharse.

 

16.           

ACHORTALADO:

Terreno embarrado o encenagado por un venero.

 

17.            

ACIECA:

Acequia; Cieca. Conducción o cauce artificial de agua de construcción rústica. Se hace desviando un brazo de agua desde el río para regar los vergeles.

 

18.           

ACITUNA:

Aceituna.

 

19.           

ACOMODO:

Situación holgada y tenencia de posibles.
“... lo que te diga yo que esa familia es gente de acomodo...”

 Ø DECIRES: BUSCAR ACOMODO:  Colocar a alguien en casa acomodada; buscarse un sitio donde descansar.

 

20.          

ACOQUINAR:

Pagarle a alguien lo que se le debiera.

 

21.           

AGAREJO:

Broma que consistía en meter todo tipo de cosas o embadurnar con barro las partes íntimas de los participantes en algunas fiestas campesinas.

ò                   Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Era ésta una expresión de decir a media voz y ponerse colora’o.

ò                   Ø  DECIRES: HACER EL AGAREJO: hacerle la broma a alguien. 

 

22.          

AGARRAO:

Tacaño; miserable.

 

23.          

AGARRARSE:

comenzar el trabajo de cada día, generalmente, trabajos manuales.
“…hogaño nos agarramos en el tajo a las seis de la mañana y damos de mano a las tres de la tarde!

 

24.          

AGASAJO:

Regalo que se preparaba o se llevaba con un motivo determinado.
 
“...avía un azafate con higos y nueces y ponlo en el zaguán para el agasajo; que ya vienen entrando las Pascuas...”.

 

25.          

AGOSTIZO:

desmejorado y venido a menos.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA:

Decíase de los chiquillos que, por Agosto, de tanto bañarse y corretear, se desmedraban de tal manera que se quedaban sin carnes aunque con lustre.

 Rafael Ortega Sagrista, en su  librito <ESCENAS Y COSTUMBRES DE JAÉN>, dice: ...pues sabido es que los gatos adelgazan cuando la fruta madura. Por eso se dice que un gato es agostizo cuando está flaco y escuálido, o muy esmirriado”.

 

26.          

AGUACEBÁ:

Refresco propio de Cambil pero extendido en toda la Comarca con las peculiaridades de cada Pueblo, hecho en origen con cebada tostada, agua, azúcar, y algunas plantas aromáticas.

 Ø  BEBEDIZOS: <AGUACEBÁ DE CAMBIL>. Bebida refrescante hecha con harina de cebada tostada, agua, azúcar, canela y hielo picado.

 

27.           

AGUADERAS:

Serón de pleita con cuatro senos, dos a cada lado, que sirve para acarrear cántaros o recipientes con líquidos.

 Ø  PATRAÑAS: CUENTAN DE MI BISABUELA... que, en teniendo tierras en Guadalajara, y en uno de los Pueblos de la Comarca , se repartía entre las dos provincias por aquello de “...el ojo del amo engorda al caballo”. Y como en sus peregrinajes acarreaba consigo a sus cuatro vástagos “dende chiquititillos”, pues se mandaba traer, de la Casería hasta la Estación de Jódar, (donde la dejaba el tren enfangada de carbonilla) un par de mulas; una con aparejos de albarda para ella, y otra con unas aguaderas de cuatro senos donde acomodaba a sus criaturas para hacer el camino.

 

28.          

AGUASAL:

Salmuera. Mezcla de agua y sal para conservar algunos pescados.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Una de las mayores preocupaciones de los pueblos de la Comarca fue la conserva de los alimentos que, coyunturalmente, se conseguían, y el afán por quitarles el “humillo” a los que empezaban a “picarse”. No siempre había carne y pescado; y se buscaron las salazones y el aguasal, (o los escabeches; o el desecado de cecinas y mojamas; o los ahumados; o las conservas –en botes con papelillos las de huerta; en orzas con mejorana e hinojo para aceitunas, y alcaparrones y en “azafates” con pimentón e hinojo para las berenjenas), tareas éstas que tanto ayudaron a los “estógamos” vacíos, en los largos inviernos de aquellos Lugares, y que cuyas faenas fueron cómplices de tantas risillas picantes entre el”mocerío”

 Ø  CONDUMIOS: <SARDINETAS EN AGUASAL> En el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>

 

29.          

AGÜELO /A:

Abuelo. Abuela. Se decía, bien para dirigirse a los abuelos propios, bien para hacerlo a cualquier hombre o mujer viejos.

 

30.          

AGUILANDO:

- Aguinaldo.
- Canciones navideñas.
- Regalo insignificante, (dulces o monedas), que se daba a los chiquillos que lo pedían de puerta en puerta por las Pascuas.

 Ø  DECIRES: PEDIR EL AGUILANDO: era costumbre que un grupo de chicuelos, por las Pascuas, (Navidad), fueran de puerta en puerta, cantando villancicos para que les dieran el “aguilando”.

 

31.           

AGUJETA:

Horquilla metálica para sujetar el pelo en un moño.

 

32.          

AHOGAILLA:

Ahogadilla. Broma consistente en sumergirle la cabeza en el agua a un nadador.

 

33.          

AHOGAIZO:

       - Ahogadizo.
 
- Comida difícil de tragar.
  
- Persona o cosa agobiante.
...ese es más ahoga’izo que los polvorones”.

 

34.          

AJOHARINA:

Guiso que se hace principalmente con ajos, harina, agua y sal.

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Existe y existió otro AJOHARINA  más elaborado, en el que se añadían,  además, patata, bacalao, pimientos  verdes y pimientos choriceros, tomate, cebolla y cominos.

Ø CONDUMIOS: AJOHARINA: En el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>

 

35.          

AJONJOLÍ:

Sésamo. Semillas oleaginosas muy utilizadas en la dulcería de la comarca, así como a casi todos los condumios y avíos de origen árabe. (El propio nombre de ajonjolí viene del Arab. Al-yuyulin = el sésamo)

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA y REMEDIOS y SANTERÍAS: Si hablamos de <MÁGINA MÁGICA>, con sus santerías y sus santiguaderas, con sus ánimas benditas y sus minguillos, visto el respeto con que por la Comarca se trataba al AJONJOLÍ, no podíamos por menos que recordar otras latitudes donde la santería estableció sinergias indisolubles con la religión católica y la magia rural, llegando a formar su peculiar manera de relacionarse con el más allá y con el Todo Poderoso. Hablamos de CUBA, donde cada dicho, cada nube, cada planta... tienen su magia personalísima. Entre ellas, el Ajonjolí, (cuyo nombre, de origen árabe, es también invocado, denostado o recomendado –según los casos- en aquella Isla, y especialmente recomendado su consumo para las mujeres que estén dando de mamar), tiene una especial mención. En la www

http://horoscopo.cubasi.cu/santero/plantas_mag.asp?idioma=es&planta=26 

Hay algo a mitad de camino entre CUCHICHEOS y REMEDIOS, que recuerda las invocaciones de las Santiguadoras Magineras, en las que otorgaban poderes diversos:

AJONJOLÍ:

Dueños: Babalú Ayé

...Dueño es Babalú-Ayé Es “tabú” en las casas de este Orisha. Si un hijo de Sán Lázaro come ajonjolí se enferma e inclusive puede morir, no pueden ni mirarlo. Igualmente les está terminantemente prohibido comer irú (granos) de frijoles como la lenteja, el gandul, etc. Sobre todo las lentejas, que son los mismos granos del leproso (Orisha Adeta). Tampoco pueden comerlos los “Iworos”, hijos de Obatalá, ni el gangulero. No liga, naturalmente con la “ganga”, solamente lo comen sin peligro los Santos. Si el ajonjolí se desparrama provoca una epidemia. Aleja lo malo ligado con corteza de corojo, azogue y pimienta de Guinea. Atrae también lo malo, pues Babalú-Ayé “bilonga[1]” con ajonjolí. Las semillas, en cocimiento se utilizan para aliviar a los asmáticos tan pronto se declara el ataque. Fortalece el corazón. Las mujeres cuando crían a sus hijos deben tomarlo para tener leche abundante.

 

36.          

AJOPORROS:

Plantas bravías o silvestres de presencia entre el ajo y el puerro, muy abundante en terrenos yermos, y que mataron muchas hambres en la Comarca.

 Ø CONDUMIOS: <PORRUSALDA DE AJOPORROS>  Con un buen manojo de ajoporros, (cabezas y tallos tiernos), bacalao, un majadillo de ajo, laurel y pimienta negra en grano, y un chorreoncillo de vino peleón, se hace un condumio de rechupete. VER en el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>.

 

37.           

AJUSTAR:

- Acción de aclarar con alguien un conflicto con cierto reproche. P. e.: “...voy a ajustarle las cuentas a mi compadre...”
- Comprobar lo gastado.
- Convenir las condiciones para algo; p.e.: ajustar la paga = convenir el jornal que se va a pagar por un trabajo o por una faena determinados.

 Ø DECIRES:

- AJUSTAR EL JORNAL: convenir el jornal que se le pagará a alguien.
- AJUSTAR LAS CUENTAS: Aclarar con alguien un conflicto pendiente.
- AJUSTAR LAS CUENTAS: comprobar los gastos realizados sobre el dinero entregado.
- AJUSTAR LAS CUENTAS: regañarle a alguien.
“A ese mocoso le voy a ajustar las cuentas”

 

38.          

ALAJÚ: Alfajor.

 Ø CONDUMIOS: <ALAJÚ> (Del Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>) Con nueces y almendras picadas, pan rallado y miel se hace una pasta espesa, se pone a cocer y, cuando la miel empieza a espumar y revenirse una miajilla, se aparta, se extiende la masa sobre obleas en espesor de un dedo, se le pone otra oblea encima y una tabla para estrujarlo con peso encima de la tabla. Cando está frío se corta en pe’azos chicos y ya está.

 

39.          

ALARGARSE:

- Llegarse hasta...; ir a algún sitio.
- Forma reflexiva utilizada coloquialmente en el sentido de “ir a”.
“Luego me alargo a tu casa…”.

 

40.          

ALBANCHEZ DE MÁGINA:

(Llamado Albanchez de Úbeda allá por los viejos tiempos).

 

GENTILICIOS

-ALBANCHECINOS

-ALBANCHURROS

-ARMENTAS

-CHURROS

-LOS DEL POYATO[2]

                                        

               Pueblo de la Comarca de Sierra Mágina, ubicado en el Parque Natural del mismo nombre; en la cara norte del Cerro Aznaitín, al sureste de la provincia de Jaén, y a unos 40 Kms. de la Capital. Altitud de 895 m . rodeado de barrancos y huertas con abundante agua. Es un pueblo con callejuelas estrechas y empinadas, rodeado de cerros como el Aznaitín, el Torcal, Monteagudo, La Serrezuela , etc. Linda con los siguientes pueblos de la Comarca : al Norte Jimena y Bedmar; al Sur Cambil y Huelma; al Este Bedmar; al Oeste Torres.

                Su gastronomía era/es, como la de toda la Comarca , muy gustosa, elaborada con productos sencillos de los que se criaban en sus feraces huertas,  y con esa especial tendencia que nos dejaron los Moros a esmerarse en la dulcería, que fue, y sigue siendo, especialidad de este Pueblo. Destacaremos <LAS PLUMILLAS>, especie de bizcocho hecho con flor de harina, compuesto de dos soletillas confrontadas. Su afición dulcera ha supuesto que, al día de hoy, exista un horno especializado en confites irrepetibles.

     Sus platos típicos pueden encontrarse en las www que se señalan aquí mismico. Y en los <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>.

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Del <DICCIONARIO  GEOGRÁFICO- ESTADÍSTICO-HISTÓRICO > de Pascual Madoz, (1849), -subrayamos curiosidades morfológicas u otras-, se describe así:

ALBANCHEZ: v. con ayunt. En la prov., adm. De rent. Y dióc. De Jaén (4 leg), part jud. De Mancha-Real,...SIT. hacia el E. al pie de la sierra de Aznaitín y combatida por los vientos, especialmente; el  solano; está dividida en dos barrios alto y bajo, y sus CASAS,  que forman calles mal alineadas, son malísimas, muy  reducidas, casi todas en estado ruinoso; el CLIMA es sano, y las tercianas la enfermedad mas común. Tiene casa consistorial de mal aspecto y ruinosa; escuela de instrucción primaria dotada con 1,600 rs. anuales, los 1.100 rs. de beneficencia y los 500 de propios, y una pequeña retribución de los niños que a ella concurren; igl. parr.( La Asunción , mandada edificar de real Orden, dada en San Lorenzo á 6 de diciembre de 1499, sólida, de piedra cantería, dividida en 3 naves, la del centro mayor que las colaterales ; el altar mayor es notable por el buen lienzo del Crucificado que en él se halla, y también son dignos de conservarse los que representan á San Zacarías y Sta. Isabel: el santo titular del pueblo, San Francisco de Paula, tiene una capilla con 3 altares, y el 4 de mayo, día de su canonización, se le hace fiesta solemne, á la que concurren muchas personas de diferentes pueblos: esta igl. estuvo servida únicamente por el párroco que proveía por oposición el Consejo de las Ordenes, por pertenecer el pueblo á la de Santiago , basta que en 1819, á instancia del que desempeñaba el curato, se le agregó un teniente. También existe en la sierra mas arriba de la pobl. , una ant. ermita de mampostería dedicada á Ntra. Sra. del Rosel, contigua al cementerio; un cast. derruido sobre la punta de una piedra que lo eleva sobre lo demás del cerro, y las ruinas de otros castillejos. Su TÉRM. confina por el N. con los de Bezmar, Gimena y Torres; E. con los del mismo Bezmar y Moraleda; S. con el de Huelma y Jaén, y O. con el de Torres distando todos esto confines desde ¼ de hora á ½ con corta diferencia; en el se hallan además de la sierra referida, las de Majina, Aguadores y Perul, y la deh. de Ayozar que ya es labrantía por los braseros, y brotan varias fuentes de poca consideración, si se esceptúan las de Hutar, que dan movimiento á 3 molinos harineros, la de la Garganta y las 2 comunes nombradas la Baja y la de la Seda , que riegan un pago de huerta, y surten a la pobl., separada de ellas 200 pasos de mal camino: á la parte del S. principia á formarse un arroyo que lo fomenta después el nacimiento de la Garganta ; el de Hutar, como el principal aprovechamiento de las aguas, lo disfrutan las tierras de la v'. de Garciez y Bezmar, porque las de Albanchez se hallan generalmente en laderas mas altas qua la corriente, en cerros y derrumbaderos que solo sirven para pastos, en especial de verano: los terrenos labrantíos de riego consisten en unas 600 fan., y los de secano en 2,000 estériles, ásperas y pedregosas, calculándose en 20,000 toda la jurisd., inclusas las sierras, cerros, peñascales, matorrales, tierras de propios, olivares,  viñas, etc. Los CAMINOS son de herradura en mal estado, y la CORRESPONDENCIA se recibe de la caja de Baeza (3 leg.), á donde el ayunt. envia con este objeto un hombre los domingos y jueves. PROD.: aceite, trigo, cebada, escaña, garbanzos, poco maiz, vino, frutas, patatas, pimiento, berengenas y tomates: las patatas v el aceite es la cosecha mas abundante. PODL.: 332 vcc.. 1193 alm dedicados á la agricultura. RIQUEZA PROD.: 2.36,283 rs. IMP.:87,687 rs.: importe de los consumos

13,825. CONTR.:. : 26,335 rs. El PRESUPUESTO MUNICIPAL ordinario asciende á,822 rs. 16 mrs. Y se cubre con arbitrios, y el déficit por repartimiento vecinal. Por los años 1.600 era esta pobl. Mucho mas numerosa que en el dia, y tenía gobernador en el cast. Fue ald. De Bemar hasta qu se erigió en v. por privilegio del infante D. Enrique, dado en Valladolid á 18 de noviembre de 14 19, confirmado por varios reyes posteriores, y pertenecia al part. Del campo de Montiel. Dista de la corte 35 leg., 4 de Ubeda y 6 de Cazorla.

> En el número 19 de SUMUNTAN, pag. 256, reproduce el texto del <ATLANTE ESPAÑOL>, de  Bernardo Espinalt obra que consideramos de especial interés:

“En terreno montuoso, y sitio en el que nace el pequeño río Nánchez, está la Villa de ALBANCHEZ, a los trece grados y ocho minutos de longitud y treinta y siete grados y quaretna y ocho minutos de latitud de latiud...”.

 Ø CUCHICHEOS EN  LA RED :  en

 http://usuarios.lycos.es/cofrjesusnazareno/historiayubicacion.htm

Albanchez de Mágina, pequeño y pintoresco pueblo en las estribaciones de Sierra Mágina, bajo la mirada del Aznaitíín, a los pies de la Serrezuela y vigilado por su castillo. Su término municipal está situado al sureste de la provincia de Jaén y la población está ubicada a una altitud de 895 m . Su relieve es muy accidentado no encontrándose apenas sitios llanos. Rodean su entorno, las sierras de Aznaitín, Torcal, Monteagudo, Serrezuela, Rastras y sus términos colindantes son:

Al Norte: Jimena y Bedmar
Al Sur: Cambil y Huelma
Al Este: Bedmar
Al Oeste: Torres.

       Los primeros testimonios de los orígenes de Albanchez se remontan al Paleolítico Inferior y Medio.Las noticias más antiguas de la historia de Albanchez se encuentran en la Cueva de los Esqueletos en el Paraje de las Zorreras. Fue descubierto en el siglo pasado por unos campesinos, se trataba del hallazgo de varios esqueletos, sentados en semicírculo y armados de flechas cuyas puntas eran agudos pedernales, con cuchillos y lanzas también de pedernal. Los investigadores lo han identificado con un enterramiento múltiple de las Edades del Cobre-Bronce.De la época romana se han encontrado en el término municipal varios tesorillos de monedas y varias inscripciones, de los que algunos investigadores deducen la existencia de una ciudad romana enterrada, Campaneana. El núcleo urbano de Albanchez debió tener su origen entre los siglos VII y IX, cuando la población campesina emplea la peña, bajo la que se asienta el pueblo, para buscar refugio. Hacia el siglo XI se construiría la muralla de la población, que entonces estaba por encima de la actual. De esta primitiva fortificación quedan los restos de una torre cuadrada.La presencia de los Iberos en Albanchez también se hace notar, muestra de esta cultura es el friso de piedra llamado "Cérvido Ibérico", encontrado en esta población y que se encuentra ubicado en el Museo Arqueológico provincial. En la época de la Reconquista , siglos VIII al XIV, fue cuando Albanchez se configuraría como núcleo habitable. Pertenecía a la provincia de las Alpujarras y a la Cora de Jaén. En 1.231, las tropas de Fernando III el Santo, pertenecientes a la Orden Militar de Santiago, lo reconquistan y lo conceden al Concejo de Baeza, quedando como aldea de Bedmar para formar posteriormente junto con éste municipio : " La Encomienda de Bedmar y Albanchez". En 1.415 el infante D. Enrique de Aragón, le concedió el Título de Villa, separándola de la de Bedmar.

        VER:   

      www.cismamagina.es
www.elparaisodecristal.com
www.magina.org
www.maginaonline.com

                          

41.           

ALBAÑAL:

         - Arcaduz o desagüe de las albercas.
- Caño de salida de aguas negras.

ò             

42.          

ALBARCA:

Calzado igual que la <esparteña> pero con suelas de caucho recortado y parte superior del mismo caucho, guitas o tiras de cueros curtidos.

 

43.          

ALBARDA:

Aparejo ó especie de montura para burros y mulos, hecha de lienzos y lonas muy gruesos, rellenos de pajón u otro material semejante, que se colocaba sobre el mantón y sobre los demás arreos, y se sujetaba con los atarres y la cincha.

 

44.          

ALBARDÍN:

- Mantón que se colocaba por encima de la albarda de las caballerías para tapar la cincha y los atarres.
- Planta perenne gramínea parecida al esparto.

 

45.          

ALBARILLO:

Albaricoque de carne albariza o casi blanca, propio de la Comarca.

 

46.          

ALBARIZO: 

Blanquecino. Que tiene mal color.

 

47.           

ALBERCA:

Depósito o estanque de agua, utilizada generalmente para el riego.

 

48.          

ALBÉRCHIGO:

Fruto parecido al melocotón, pero de carne blanca y menos consistente, que, en lo que pega al hueso o güito, se hace roja como la sangre.

 

49.          

ALCACHOFA:

   - Flor del pitorro de la regadera.
  - Fruto de las alcachoferas.

      Ø CONDUMIOS: <ALCACHOFAS EN PANETE> En el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZ

   Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: A falta de “cuajo”, se empleaban  las flores de la alcachofa y de los cardos borriqueros, con las que se “cortaba” la leche para hacer queso.

 

50.          

ALCALCIL:

 Alcarcil. Fruto parecido a la alcachofa pero con las hojas sin redondear, terminadas en un pincho; su sabor es más fragante y fuerte que el de aquélla.

Ø CONDUMIOS: <ALCARCILES EN VINAGRILLO>. (en el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>). Se hacen con alcarciles, agua, vinagre, sal, un chorreón de aceite de oliva, varios dientes de ajo, laurel y pimienta en grano. Todo se pone a bullir en frío, hasta que los alcalciles están tiernos. Entonces se rectifica de sal y vinagre y se deja enfriar.

 

51.           

ALCANCÍA:

Hucha de barro de distintas formas, (desde las más toscas a las más imaginativas), con una hendidura alargada y corta por la que se metían las monedas, y sin abertura suficiente para extraerlas, de forma que, cuando se quería disponer de los dineros, era preciso romper la alcancía.

 Ø DECIRES. ROMPER LA ALCANCÍA :  quedarse sin ahorros.

 

52.          

ALCAPARRAS:  

             - Planta endémica de la zona. (caparis espinosa)
Capullo de la planta sin abrir.

              Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Los años del hambre, que tanto se prolongaron por la toda Andalucía en general, y por la Comarca de Mágina en particular, empujaron el ingenio de los vecinos más “nesecitaos” de la Comarca. En el campo encontraron, silvestres, acopios de plantas (romanzas, collejas, espárragos, madroños...) para consumo propio y ajeno. Pero, hasta hace poco tiempo, aún se escandalizaban de ver las alcaparras metidicas en sus botes, porque ellos nunca las cogían, (tal vez porque eran promesa de frutos, tal vez porque pesaban poco y cundían menos para venderlas o consumirlas. Como ellos decían ante la tentación, se apacientaba uno hasta que el fruto engordara y...

Por cierto: que,  aquellos frutos que de nadie eran (porque nacían en tierras baldías, entre los riscos, afuera de las lindes de lo privado), hoy se someten y cultivan, aunque cultivo es dificilísimo,  y las dichosas frutillas ya han sido “reguladas” y metidas en leyes:

Orden de 15 de octubre de 1990 , de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca por la que se aprueba la reglamentación específica de alcaparras y alcaparrones acogidos a la denominación «Producto de Calidad de Murcia» y su   marca. BORM 25   Octubre   1990.

   

53.          

ALCAPARRONES:

Fruto  de la  planta endémicos de la Comarca “caparis espinosa”.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA:

No debe confundirse con la alcaparra, como sucede en algunos lugares. El ALCAPARRÓN es el fruto, y la alcaparra la flor antes de abrirse en rosa.

 

Ø  CONDUMIOS: VIEJA FORMA DE ENCURTIR ALCAPARRONES: El fruto, más o menos gordo (dependiendo del gusto del comensal y su afición a las simientes, que son más consistentes en los gordos) debía cogerse con sus dos pedúnculos por el que se une a la mata.  se ponía en una orza con agua fresca, y tapados en su superficie con pajones limpios y hojas de higuera para que perdieran el verdín. (En nuestra casa se ponían bajo un grifo goteando que es la forma de que nunca se pudriera el agua del recipiente; -fórmula aplicable, en aquellos tiempos de abundancias de agua, a las fuentecillas de taza donde, si se dejaba lagrimear apenas una gota, nunca se pudre el agua-). A los pocos días -15/20- se probaban y, si no “apliegaban”, se les cambiaba el agua, se echaba sal gorda saturando un poco y vinagre del bueno. Pocos días después estaban listos para comer.

 Ø  REPARO: Ni en las orzas de los alcaparrones ni en las de las aceitunas hay que meter la mano o una cuchara de metal NUNCA porque se percuden y se reblandecen. Usar cucharas de palo.

54.          

ALCARCIL:

Alcaucil; alcancil. Fruto variedad de la familia de las alcachofas, aunque con las hojuelas menos redondeadas, terminadas en un pincho, y de sabor más intenso.

 Ø CUCHICHEOS DE GAVIOLA: la planta de esta especie está desapareciendo y ya solamente se la ve en los ribazos de las huertas.

 

55.          

ALCUCEAR:

Chafardear, Churretear, chismorrear, comadrear, curiosear.

 

56.          

ALCUZA:

- Recipiente generalmente de hojalata, con pitorro fino, donde se guardaba el aceite usado o refrito.
- Recipiente que, por su pitorro, facilitaba el llenado de las lámparas de aceite con él.

 

57.           

ALDABA:

Llamador fino, de los de la puerta de entrada principal.

 

58.          

ALDABÓN:

 Llamador basto, de los de los portones de ganado.

 

59.          

ALEGUSTRE:

Aligustre. Planta parecida al arrayán pero de hojas más grandes y coriáceas y flor de olor acre.

 

60.          

ALFAJOR:

Alajú. (del árabe = fasúr ). Dulce de miel, nueces, almendras y pan rallado.

 Ø CONDUMIOS: <ALFAJOR>. Del Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS> Con nueces y almendras picadas, pan rallado y miel se hace una pasta espesa, se pone a cocer y, cuando la miel empieza a espumar y revenirse una miajilla, se aparta, se extiende sobre obleas en espesor de un dedo, se le pone otra oblea encima y una tabla para estrujarlo con peso encima de la tabla. Cando está frío se corta en pe’azos chicos y ya está.

 

61.           

ALFARGE:

Solera o piedra baja del molino de aceite, sobre la que giraba el rulo o piedra de molino, aplastando las aceitunas que llegaban desde la almijara, a través de la tolva. (Ver Molino y cibera).

 

62.          

ALFERECÍA:

Síncope nervioso. Ataque de rabia o de nervios que hacía que quien lo sufriera se mostrara excitado y rubicundo, e incapaz de controlarse. Parecido a la epilepsia. Su origen pudiera estar en <alférez>.

 Ø  REMEDIOS: Se molía en el mortero una rama de borraja fresca, junto con un chorreón de leche bien cocida (tres “subidas” debía tener la leche para evitar las ciciones o fiebres tercianas) y la misma cantidad de miel de romero. Se añadían flores de toronjil, o de naranjo, o de limonero o un chorreón de agua de azahar. Se tomaba una cucharada tres veces al día durante siete días.

 Ø  CUCHICHEOS EN LA RED :

Curiosidades sobre la ALFERECÍA en una viejísima publicación remozada por MIGUEL LÓPEZ PÉREZ:

 www.ucm.es/info/folchia/lobera_vida.htm

 LUIS LOBERA DE ÁVILA

LIBRO DEL RÉGIMEN DE LA SALUD , Y DE LA ESTERILIDAD DE LOS HOMBRES Y LAS MUJERES, Y DE LAS ENFERMEDADES DE LOS NIÑOS, Y OTRAS COSAS UTILÍSIMAS. 1551

Edición y presentación: Miguel López Pérez © 2002

 CAPÍTULO XVII: DE LA EPILEPSIA , QUE ES GOTA CORAL O ALFERECIA

La epilepsia es enfermedad espumosa de la cabeza y principalmente de la parte trasera, y porque en la Silva de Experiencias dije del nombre y sentencia de esta enfermedad y sus causas y seriales no me parecía justo repetirlo aquí, baste que este mal procede de humor flemático y según se colige de Rasis en el libro de las enfermedades de los niños, la epilepsia viene a los niños luego en naciendo y ésta procede de mal humor que sacaron del vientre de sus madres, o les viene después por tiempo, y entonces procede de mal regimiento de los niños o del ama que los cría, pues cuando el niño tiene epilepsia en naciendo, debe guardar la ama buen regimiento, como dice Rasis, no comiendo cosas vaporosas a la cabeza, como cebollas, mostaza, puerros, ajos, apio, perejil, ni comerá vaca ni cabrito, ni cabra, ni otros animales que suelen tener esta enfermedad, y, en general, se ha de guardar de carnes y manjares que dan grueso mantenimiento, como testifica Avicena, y el niño no coma sino leche, y de esta manera procediendo, en la edad sanará el niño porque en el proceso de la edad las enfermedades humedales de la cabeza se van consumiendo y desecándose los miembros, como es sentencia de Hipócrates y Galeno en la quinta parte de los Aforismos, en aqueI canon: quibus ante isobeilute epileptie nascutur mutationem habet.

Así mesmo en la gota coral que viene a los niños después que ha días que han nacido, debe la ama tener buen regimiento, como dice Serapio, y hase de mirar que la leche sea buena, y, según dice Azorabio, cada día se mire, porque si tuviese mal olor o mala color, es señal que tiene corrupción y es dañosa, y en tal caso débese mudar otra ama que tenga leche conveniente, según que arriba declaramos, y si la leche fuere gruesa, rectificárese con mantenimientos subtiliativos, y si fuere delgada, acuosa, rectificar se ha con manjares calientes y secos, y debe la ama apartarse del coito, porque es muy dañoso, y aunque el niño está sano cuanto más en esta enfermedad, y use de templado ejercicio y no coman demasiado ni dé al niño mucha leche junta, ni a mamar muchas veces, y será muy gran cosa para la Salud del niño que el ama se purgue con píldoras o medicinas apropiadas a la cabeza, como píldoras asojoret o de gera compuesto, y que use conserva de cantueso, conserva de acoro y metridato y triaca, es maravilloso el diacimano; es salutífero echar al niño en ayunas unas gotas de aceite de corto o de castóreo en las narices para que huela; asimismo es provechoso dar al niño en ayunas dos veces cada semana medio escrúpulo de cuajo de liebre desatado en agua fría, y aquel día no ha de mamar, porque se le cuajaría la leche en el estómago, salvo que coma azúcar y alfeñique en miel y otras cosas semejantes; algunas medicinas hay que tienen propiedad de curar la epilepsia, de las cuales una es la peonia, la cual ha de ser reciente, y, según algunos, la simiente de ella, trayéndola al cuello del niño juntamente con las raíces es muy singular; algunos quieren que las raíces se cojan en el menguante de la luna, y sean de la peonia que echa la flor blanca; mas como quiera, que sea, dicen maravillas de ella Galeno y Serapio y Avicena, y los polvos de las raíces son también alabados tomándolos en caldo de ave o en la leche de la ama; es remedio muy famoso traer al cuello la liga del roble cogida en el mes de marzo, cuando la luna es menguante, y lo mismo dicen nuestros autores de los polvos del coral; aprovecha asimismo a los tales traer al cuello una avellana de azogue tapada con cera bendita, y el muérdago del roble es excelente remedio, es experiencia muy probada, la cual pone Azorabio en la plática, tratado 1, sección 2; tomar una golondrina del nido, de las que no han comenzado a volar, y en el buche hallarán dos piedras pequeñas: una colorada, y otra de muchos colores, y átenlas en un pedazo de cuero de becerro, y trayéndolo así al cuello; es así mesmo gran remedio y muy usado entre médicos muy experimentados dar un cauterio en la nuca y conservarlo así muchos días abierto, o, según algunos modernos, se hace en la comisura coronal que pase al pericráneo y no llegue al cráneo. Cornelio propone que se den dos cauterios en la nuca, que es cosa aprobada, y yo lo he experimentado, en lugar de dos cauterios poner un setón; algunos cirujanos modernos le ponen este setón; y es buena experiencia, y yo lo he visto, y es singular cosa tomar el casco de arriba de una calavera de hombre varon para niño, y de hembra para niña, y será más útil de hombre vivo, hase de hacer polvos, y tomen de aquellos dichos polvos una parte, y tres con dos partes del muérdago de roble, y tres partes de peonia, y hechos polvos júntenlo con azúcar blanca, tanta cantidad como todo lo otro, y den al niño cada mañana, en ayunas, peso de un escrúpulo en Vino blanco o en agua de salvia o en aguamiel, y es remedio probado, con propiedad, así para niños como para mancebos o viejos; es así mesmo muy provechoso, cuando el niño quiere dormir, que le pongan al paladar un poco de metridato o triaca de esmeraldas o triaca de Galeno para que se le deshaga en el paladar y duerma con ello, y hase de advertir que cuando el niño le tomare el paroxismo, que le enderecen los miembros torcidos muy blandamente con las manos untadas con aceite de almendras dulces, y los vuelvan a su figura natural y los fajen y dispongan de manera que no se le vuelvan a torcer, y espasmos, porque aquel torcimiento y espasmo da gran dolor al niño; también es muy experimentada cosa dar a la criatura que tuviese esta pasión de mamar leche de una moza de buen gesto, colérica, que sea limpia y que tenga buena leche, y todos los doctores lo alaban, y yo lo he visto, por experiencia, que con sólo esto y con darle cuajo de liebre una dragma desatada en agua de salvia o de cantueso, y usar triaca de esmeraldas, han sanado muchos.

 

63.          

ALFILELES:

Alfileres.

 

64.          

ALFILERICOS:

Planta con cabezuelas como si fueran alfileres que, peladas, se comían los chiquillos.

 

65.          

ALFILETERO:

- Acerico.
- Almohadilla o mundillo donde se pinchaban los alfileres.
- Canuto, generalmente de madera, donde se guardaban los alfileres para evitar óxido.

 

66.          

ALFORZA:

Nesga o “nerja”; jareta ó pliegue que se hacia en los vestidos o prendas de vestir.

 

67.           

ALHÓNDIGA:

Almacén de provisiones y alimentos.

 

68.          

ALHUCEMA:

 Espliego; lavanda; lavándula. (Del Arab. Esp. Al-huzaima ó alhuzama).  Planta rústica con la que se hacía el perfume de lavanda durante el verano.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Curioso era ver el llegar de los Alhucemeros, y el trajín en que se enfangaban para hacer el ACEITE DE ALHUCEMA. Calderos puestos al fuego al aire libre, cocimientos de haces de alhucema en abundante agua.  Recipientes puestos a evaporar hasta que quedaba solo el aceite. Y aquel imborrable perfume de canícula serrana que nunca me ha abandonado.

 Ø  EN INTERNET: www.infojardin.com/aromaticas/Fichas/Lavanda.htm

 

69.          

ALIFAFE:

 Achaque imaginario o sin demasiada importancia.
“...esa muchacha está llena de alifafes”.

 

70.           

ALIGUÍ:

Algo engañoso que se ponía delante de una persona para incitarle a hacer algo.

 

71.            

ALJOFIFA:

Rodilla; trapajo basto utilizado para fregar el suelo.

 

72.           

ALLOZA:

Almendra verde, sin cuajar todavía y que se podía comer con la cáscara de fuera.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Existía una variedad de almendras que, cuando estaban en alloza, amargaban como las tueras, con lo que se evitaban los hurtos de los chiquillos, a los que les gustaban más que un cartucho de garbanzos tosta’os. El amargor se debía a la <amigdalina> cuya toxicidad debiera tenerse en cuenta.

 

73.           

ALMAS:

Habitantes o vecinos de un determinado núcleo urbano o de una reunión de gente.
“...POBL.: 332 vecinos, 1193 almas...” (Madoz 1848 al referirse a ALBANCHEZ)

 

74.           

ALMAZARRÓN:

Tinte encarnado que se utilizaba para limpiar suelos y zócalos.

 

75.           

ALMELLA:

Alcayata; Almellilla.

 

76.           

ALMENDRA’ILLO:

Almendradillo. Dulce de almendra.

 Ø  CONDUMIOS: ALMENDRADILLOS. En el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>Echar almendras picadas en la máquina de picar carne (o machacadas, pero no demasiado) en un almíbar espeso. Dejar enfriar un poco. Hacer bolas con las manos y dejarlo secar sobre papel de estraza.

 

77.           

ALMIAR:

Pajar; lugar donde se guardaba la paja. (Y donde se hacían otras cosas)

 

78.           

ALMIJARA:

Almijar o troje; lugar en el molino de aceite donde se ponían las aceitunas antes de echarlas a la tolva para molerlas.

 

79.           

ALMIREZ:

Conjunto de mortero de bronce y mango (o mano de almirez) que servía para majar ajos, pimienta y otras especias. También era utilizado para acompañar con su sonido las coplas de fiestas y butifueras o los villancicos, así como para dar las cencerradas.

 

80.          

ALMORONÍA:

 Alboronía. Guiso de la Comarca , de procedencia árabe, que se aviaba con distintas hortalizas y legumbres.

 Ø  CONDUMIOS: Almoronías varias. En el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>

 

81.           

ALMORTAS:

Guijas.

 Ø  REMEDIOS: Se decía por aquellos Lugares que, tragándose una almorzá’ de guijas en ayunas, con un buen vaso de agüita fresca, se acababa con la cerrazón de las arterias, (por más señas, depósitos de colesterol), mismamente, que en mi casa, a falta de almortas, se echaba mano de cualquier legumbre, preferentemente las habichuelas secas.

 

82.          

ALMORZÁ:

        -      Almorzada. Cantidad de algo que cabe entre las dos manos abiertas. Porción de algo sólido que cabe en el hueco de las dos manos juntas.
-      Lo justo para “almorzar”

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: En el DICCIONARIO DE AUTORIDADES –que recomiendo encarecidamente a quien esté interesado en saber de las primeras reglas del castellano-: La porción de alguna cosa fuelta y no líquida, que puede cogerse y caber en las dos manos vueltas las palmas hacia arriba, y pueftas en figura cóncava, juntas una con otra, para que fe ayuden  à tener fin de que fe cáiga lo que cogieron... Porción de cualquier cosa no líquida que cabe en el hueco de ambas manos).

 

83.          

ALMORZAR: 

Acción de tomar el almuerzo o desayuno.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA En el DICCIONARIO DE AUTORIDADES: Comer por la mañana tempráno cualquiera cofa la primera vez. Efte verbo es anómalo, porque en el prefente de indicativo muda la o en ue para el singular; no así para el plural en 1ª y 2ª persona yo almuerzo; nosotros almorzamos.

 

84.          

ALOJA:

    - Bebida refrescante a base de miel, agua y distintas especias. 
- Bebida alcohólica obtenida de la fermentación de las vainas de las algarrobas

     Ver <ARVEJA>

       Ø  BEBEDIZOS: Según la anterior definición, eran dos los bebedizos que se elaboraban y respondían al  mismo nombre, cuyas recetas detalladas se encuentran en el Libro de <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>.

            El Refresco
El  licor

Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Y, hablando de la magia de Mágina, bueno es saber  que la ALOJA estaba considerada como una bebida iniciática –vaya, para entendernos, algo así como alucinógena, de esas que te hacen tener visiones- de cuyos ritos no quedan más que algunos confusos recuerdos de historias de aceituneros, contadas a media voz en los BUTIFUERAS, y siempre vedadas a los oídos de los zagales, aunque, por entonces, no se nos escaparan totalmente las oscuras intenciones de los palabros, como aquella del AGAREJO. Quizá sus orígenes hubiera que buscarlos en leyendas de ida y vuelta, traídas y llevadas por los conquistadores. A falta de mayor documentación sobre su uso en Mágina, Gaviola mete aquí el ANEXO 1 como curiosidad y rastro de la cuna de tan curiosa bebida.

 Ø  PATRAÑAS DE GAVIOLA: Tener cuidado con los relatos de Gaviola. Suelen estar todos ellos plagados de medias mentiras y algunas verdades.

   LEYENDA DEL ALGARROBO DE MÁGINA

¿De dónde vino el Algarrobo? ¡Qué más da! Lo único importante es que existe. Y que, además, es un Árbol-Mágico del que se cuentan maravillas. Entre ellas está su generosidad y su previsión. Es generoso porque no hay año en que no florezca y amase vainas, con mayor o menor preñez, ni época en la que no tenga fruto. Es previsor porque, antes de que se le hayan caído las algarrobas del año anterior, ya está madurando frutos nuevos para satisfacción de chicos y grandes. Pero, sobre todo, es mágico porque se dice de él que ayuda a los hombres a pecar sin miedo a pisar el infierno.

Las historias sobre el uso de sus frutos y semillas para hacer la prodigiosa ALOJA, usada en ceremonias iniciáticas, se extienden por los cinco Continentes.

Pero, quedémonos en el Árbol y su leyenda.

Me la contó una Abeja de Mágina que, a la vista de la abundancia de las flores del viejo Algarrobo, que dicen que crecía por entonces más frondoso que ningún otro cerca del Caño del Aguadero, consintió en holgar un ratillo, el tiempo justo para relatarme lo que parece que saben todos sus congéneres desde que el mundo es mundo. Ella me la contó como a ella se la relató su abuela (que era, por cierto, una Abeja Reina y disponía de tiempo para meterse en hablillas y patrañas con quien quisiera escucharla) Y yo la cuento según la recuerdo, sin tener la certeza de no arrimarle o mermarle alguna miajilla -que tampoco va a cambiarle el intríngulis de la moraleja.

                Esto fue, palabra arriba o palabra abajo, lo que le escuché a la abeja mentirosa y maginera:

             No tienen que decirme que Sierra Mágina no es tierra de algarrobas; que la mar le pilla lejos y es el algarrobo un árbol caprichoso que gusta de ver la mar, siquiera sea desde lo alto de los montes, aunque sea desde muy lejísimos, para no fenecer de añoranza. Y es que siempre ha sido la Mar la que lleva y trae aromas y sabores, historias y chismes, de Continente a Continente, cantándole a los Algarrobos canciones de todas las tierras del mundo. Sin embargo, y aunque no se lo puedan creer, cuentan que hubo en Sierra Mágina un Algarrobo, uno sólo, con su tronco partido en dos mitades de tanto como amó a un Labriego, pero con su corazón entero.

                Si le tendrá afición el Algarrobo a la Mar que dicen que de ella aprendió la fragancia y el gustillo del cacao que las aguas traían de las Américas. Y lo aprendió con tanto esmero que, durante la guerra –no me pregunten cuál porque mi Abeja chismosa no fue capaz de recordarlo-, el único chocolate que se comía por la Comarca era el de mentirijillas, pero muy gustoso y que se hacía con cibera de algarrobas.

Según decía la Abeja , el Algarrobo de Sierra Mágina, aunque está cansado de la vida, sigue echando entodavía algunas hojas, y siempre están madurándole dos o tras vainas marrones entre las ramas. Si no se ha secado ya es por consideración a su amigo el Labriego, que yace enterrado a sus pies, y que tendrá que irse sin remedio con el Diablo el día en que el Árbol deje de parir.

El porqué del enterramiento tiene su aquel.

El Labriego dicen que vivía por los contornos. Era hombre a quien los Minguillos de la Zona no le daban respiro para salir a encontrarse con la buena suerte, ni las nubes del cielo le daban la mínima agua suficiente para su vergel. Cuanto más se afanaba en sembrar, amocafrar, estercolar y remover la tierra menos interés ponían las simientes en germinar y echar algo con qué apañar el condumio, aunque no fuera otra cosa que pitanza forrajera.

                Así iba malviviendo, año a año, hasta que, en habiendo sembrado las últimas almortas que le quedaban en el granero, sin que el cielo respirara amago de agua, maldijo desesperado:

                -Antes de morirme desmaya’o prefería cambiarle mi alma al diablo por una cosecha interminable.

                No había acabado la imprecación cuando se alzó de entre los surcos de la tierra un tufo a polvos de curar viñas[3] y, de entre la neblina, se hizo presente un raro personaje de negro levitón que principió a tantearlo con cautela:

                ¿De verdad le cambiarías tu alma al Diablo por pitanzas sin fin? ¿Y cuál es la razón de tanta entrega?

                -Pues, Patrón, que digo yo –respondió el rústico sin alientos ni para maravillarse- que de poco me va a valer el alma, si al cuerpo me lo consumen las hambrunas. Que he sembra’o las ultimas simientes que me quedaba, y que, si no echan vaina hogaño, nada me queda ya que echarme a la boca. Así que, antes de verme muerto de carencia, me inclino por encenderle candiles al mismísimo demonio y hacerle a él las rogativas que allá por el cielo me desprecian.

                -Pues, vete tirando de chisquero y candil, porque aquí estoy para aceptar el negocio.

                -Y ¿se pué’ saber cuál es su gracia de usté’ –atacó el Labriego, echándose mano a la boina pero sin acabar de descubrirse.

                -Ese al que tu porfiabas. Por mejor entendernos: el Demonio en persona.

                No eran los Paisanos de Mágina muy confiados pues, como ya tengo contado, andaban siempre ojeando forasteros que, mal que bien, se llevaban más que traían entre enseres, acémilas, pollinos rucios, cabras de leche y hasta mocicas casaderas sin estrenar. Por lo que al Paisano le habían relatado, desde que se tenía memoria, era aquella Comarca un ir y venir de chocantes vecinos que tenían a los oriundos en un sin-vivir. Y, desde que nuestro Hombre recordaba, cuando no eran los Moros eran los Cristianos los que se las apañaban para avasallarlos con sus querellas de frontera asine que, fueran los unos o los otros, todos tenían una misma condición: que siempre llegaban con las pajarillas  hueras, y  sus hambres de estómago nunca encontraban hartura ni en los vergeles más fértiles de sus vegas, mientras que sus hambres de senaguas les desgraciaban los mejores pimpollos de hijas y mujeres. No es extraño, pues, que respondiera, camastrón, para ir ganando tiempo:

                -¿Qué tú eres el Demonio con esas hechuras? ¡Anda y vete ya con esa guasa; que no estoy yo p’a envolturas!

                -¡Ah, incrédulo! –dijo el Diablo sin caer en la cuenta de su frivolidad encandilado como estaba en el cambalache que preveía. ¿Acaso no has visto que me he hecho presente sin venir de ningún sitio?

                -Poco ha de convencerme tal señal en estas tierras, donde los Minguillos se presentan a hora y a deshora –respondió el cerril Paisano continuando- ¡si yo te dijera las veces que se me han aparecido los boabdiles del otro lado del Pico Almadén, o los meapilas de la orilla de enfrente del Guad-el-Qevir, sin que hubiera cristiano que les viera la sombra ni moro que les sintiera llegar...!

                El Hidalgo no pudo por menos que dar un respingo oyendo mentar a los de la loma de Úbeda, que lo tenían desterrado del campamento cristiano con sus ensalmos y sus aspergeos de agua bendita, gesto que tuvo la virtud  -por decirlo de alguna manera- de meter en razón al renegado Labriego. Pero el Diablo pudo contenerse y, con su voz más zalamera, dijo:

                -A lo que veo, andan por aquí, de razia, demasiados majaderos, que están remedando mis mañas demoníacas.  Pero te aseguro que el auténtico Demonio soy yo.

-¡Que venga Dios y lo vea! –exclamó atónito el hombre provocando en su interlocutor un bufido sulfuroso que, a duras penas, consiguió controlar en el último momento.

- ¿Acaso, alguno de esos que aparecen y desaparecen como sombras según dices, ha venido a traerte algo en lugar de arrebatarte hasta la misma sombra? -terminó con gesto pretencioso aunque ligeramente descompuesto.

                El Labriego se echó todavía más hacia atrás la boina, se rascó la frente y, mirando de reojo al Caballero, le espetó:

                -¿Podrías, acaso, llenar mi bolsa de dinares, metcales y maravedíes suficientes para que nunca se acabara por muchos que sacase?

                -Monedas de vellón- contraofreció el Diablo, regateando metal, más por su condición dañina que por el coste que para él tuviera. Pero no estaba el Campesino tan ofuscado como para olvidar sus aprendizajes sarracenos y regateó a su vez:

                -¡ORO! –gritó el Paisano-. No pensarás que voy a cambiar un alma cándida como la mía por moneda acuñada con la plata procedente de las parias que pagan los Moros; que estando ellos más cerca de aquí que los Cristianos, malo será que no se acerquen y, en una de sus razias, me tomen por traidor a su Profeta, o por ladrón de los del Redentor. Además –pensó- esos dineros ni siquiera son de pura plata como bien nos sabemos por aquí; que, ya que tienen que pagar tributos a los Reyes Cristianos, esos Infieles le arriman a sus dineros metales menos nobles.

                No le gustó al Diablo tanta mención a Hombres Santos que se la habían jugado desde que el Mundo era Mundo. Pero tampoco estaba por perder un alma que casi tenía en las manos, con la escasez que de ellas tenía a fuerza de tanta indulgencia como aquellas con las que venían pagando los Papas y Monseñores los servicios a sus guerreros. Así que claudicó:

                -¡Bueno está! Sea oro si así te apetece.

                -¿Está bien?

                -Está bien.

                -Pues que sea lo que Dios quiera –zanjó el Labrador con nuevo sobresalto del Demonio, que se retorció las enguantadas pezuñas con desazón. Luego se echo mano al levitón y sacó una bolsa de cuero renegrido de hollín que le acercó a su recién estrenado “socio” sin acabar de soltarla.

                -Aquí tienes –dijo haciendo sonar el oro dentro de la bolsa. Ahora solo tienes que asegurarme que me entregarás tu alma, según ofrecimiento, e incluso tu cuerpo; que una vez “des-animado”, de poco ha de servirte. Y, por lo que más quieras, vamos a llevarnos bien:  no vayas a mentar otra vez al Enemigo o te quedas con los bolsillos más vacíos que tu mondongo.

                -Pues que sea lo que Vuesa Merced disponga, Señor Diablo -concluyó el Campesino, alargando la mano hacia la bolsa, y con las ansias arreciándole por dentro de las pupilas. Ya se estaba relamiendo, imaginando el lechón que esa misma noche se zamparía a la vista de todos sus paisanos en la Posada del Gorrión.

                -¡Eh, eh!, que no me has dicho cuándo me entregarás el cambió, ‑gritó  el Diablo sacándolo de sus ensoñaciones.

                -Dame tiempo para disfrutar del dineraje -contestó cauteloso el pretendiente a nuevo ricacho, pensando en administrarse de forma que se alargara su fortuna. Que, a fin de cuentas, para buche tan sufrido, lo mismo daba un marranillo de destete que una buena liebre de carne renegrida y un jarro de vino del año, -caviló para sí.

                -Ponle tú la condición y tuyos son los dineros. Verás que hoy me has pillado rumboso.

                -¡Bueno está! –dijo el hombrecillo buscando desesperado una condición dilatoria. Entonces sus ojos inquietos, requemados por mil soles, se toparon con el viejo algarrobo que sorprendentemente crecía en el civanto, en Tierra de Nadie, bajo el que tantas veces se cobijara de los últimos calores del Verano y, mirando con astucia aquel Árbol que todos tenían por mágico, le ofreció al Diablo:

                -¿Qué te parece si, en siendo como soy labrador, ajustamos el tiempo al germinar de la tierra? Dame un año de carencia para poder mirar al cielo sin tener que conjurarle lluvias y repudiarle aguaceros, y para que me de tiempo de andar por el campo, al menos una vez en mi vida, sin sentir la desazón de la cosecha extraviada. Luego, grane o no grane cosecha que atrojar, te entregaré mi alma, y hasta mi cuerpo cuando al Arvejo ese de ahí no le quede colgando ni una vaina. En ese mismo momento seré de tu pertenencia.

                El Diablo, siempre corto de vista, miró los frutos negros que pendían del Árbol, y, con las prisas en contratar, hizo sus cálculos pensando que, pasado un año, con los fríos del siguiente invierno, caerían las pocas vainas que dejaran olvidadas los hambrientos mucho antes de que la primavera lo besara con frutos nuevos, y sonrió satisfecho para sus adentros. Entonces soltó la bolsa sobre las manos abiertas del pobre y ansioso Labriego y desapareció dejando tras sí su natural perfume azufrado.

*

                Tanto disfrutaba el Labriego de su malvenida fortuna que se olvidó, no solo de socorrer a otros que nada tenían sino incluso de su trato con el Diablo. Holgaba de continuo, comía y bebía sin templanza y, para calmar sus dilatadas digestiones, echábase a sestear debajo del viejo Algarrobo a cuya sombra sellara su pacto con el Diablo el infeliz afortunado.

                Y el desorientado Algarrobo, en sus ausencias de Mar, siempre le correspondió por la compaña tapándole sus males.

                Pasó un año cargado de hambrunas para los otros. Vino otro Agosto que, con sus calores, maduró las verdes algarrobas del año anterior. Y, al final del Otoño, vinieron los viejos y los jóvenes de la Aldea a recoger los negros frutos para engañar sus estómagos ayunos. Mientras el Labriego rezongaba: ¡pobres miserables! Mira que tener que alimentarse de algarrobas…

             El Diablo los espiaba, contando, complacido, los frutos que iban desapareciendo, limpiando el verdor del follaje de las negras arvejas colgantes, y viendo cómo la fortuna con que él compraba a los hombres les resecaba el alma antes de entregarla.

                Sólo el Árbol Mágico amaba ya al Aldeano inmisericorde por la compaña que le daba, y se dijo para sus raíces que la poca bondad que pudiera quedarle al Paisano merecía mejor sino que el de bajar a los infiernos.

                Cuando el último fruto cayó al suelo desgarrado por las ansias de un Cabrerillo hambriento, el Diablo se apresuró a hacerse presente ante su “Socio” el Labrador.

                -Buenas tardes- dijo emergiendo de su escondite de invisibilidades negras.

                -Dios te guarde- contestó socarronamente el Paisano, con clara intención ofensiva, y sin dar la más mínima muestra de angustia y desesperación como era lo habitual en tan dificultoso trance. Tales palabras y semejante actitud soliviantaron al Demonio más allá de sus deseos, agudizándole la ira con que respondió.

                -Ha llegado la hora de cumplir con tu parte del trato. No serán ya ni Moros ni... ¡bueno!, ni “esos”, los que pretendan hacerse tus amos. De hoy en adelante serás vasallo mío y únicamente mío; así que vete preparando porque el Cabrerillo de la Cañada acaba de arrancar la última algarroba de tu árbol.

                -Bien sé que, como Diablo que eres, tienes que ser mentiroso; porque algarrobas hay que me liberan entodavía de seguirte como lazarillo de ciego, según tenemos ajustado entre tú y yo.

                Iba el Demonio a fustigarle por incumplidor cuando, acomodando su endiablada vista, distinguió entre el follaje jugosas vainas de un verde claro y joven que empezaban a hincharse de su preñez de semillas.

                Entonces, el Labriego le señaló las algarrobillas brotadas por el solsticio de San Juan, antes de que las viejas estuvieran siquiera maduras y, sintiendo nacer en sus entrañas un último ramalazo de agradecimiento hacia el único amigo que le quedaba, dijo:

                -Ya ves que en mi Árbol hay muchas más algarrobas de las que pueden comerse las gentes de este lugar. No voy a negarte que éstas que ves están verdes; que, mal calcula’o, empezaron a hacerse cuando entodavía colgaban del Arvejo las negras. Porque este árbol, que no es de nadie sino de sí mismo, siempre anda preña’o en cualquier época en que se precisa de él. Y no habrá día ni estación del año sin que de sus ramas cuelguen algarrobas. Así que, vete con Dios. Y si algún año -Dios no lo quiera- decidiera Dios que el Árbol no diera frutos continuos, y que, antes de que una cosecha esté en sazón no haya ya otra nueva apuntando, aquí estaré yo como un solo hombre p’a dar cumplimiento a mi palabra y al trato que tenemos apalabra’o.

                Tan chasqueado se sintió el Demonio por primera vez en sus largos siglos de vida que hasta pasó por alto el tanto mentar a Dios con que aquel Palurdo trataba de confundirlo. Por decir más: por una vez en su vida –o eso me refirió la Abeja- se rebajó el Diablo y le pidió a Dios humildemente que le prestase uno de sus rayos, a lo que Dios cedió gustoso como siempre que se le pide algo de luz.

                Entonces el Diablo agarró el rayo y lo lanzó con desesperación contra el viejo Algarrobo mientras clamaba:

                -Esto no va a quedarse así. Secaré el Algarrobo y, al año que viene, volveré a por ti.

                Pero el rayo partió el viejo tronco por la mitad sin dañarle el corazón. Y allí donde hubo un árbol con cosechas interminables hay ahora un tronco con dos brazos, que siguen dando cosecha eterna, compitiendo con los inmortales olivos de Mágina. ¿Ha visto acaso alguien el fenecer de un olivo?

*

                Ahí acabó su narración la abeja volandera. Lo que sigue es otra patraña sin origen preciso. Pero es tan verdad o tan mentira como la que la Abeja me refirió:

            Dicen que el Labrador, agradecido, le suplicó a una Gaviola, que andaba perdida por el Cerro del Aznaitín, que ya que ella que sabía de eso, arrullara a aquel Árbol-Mágico con canciones de mar; le pidió a las Tórtolas de cola coronada que le anidara  las ramas para que el viejo Algarrobo se sintiera imprescindible y no se echara a morirse de añoranzas de océanos, porque en ello le iba a él su salvación eterna. Y, cuando él mismo se empezó a morir, después de disponer su entierro a los pies del ArbolMágico, le dijo a Gaviola que le hablase al Arvejo cada tarde de los aromas de la costa para mantenerlo entretenido.

                Me pienso yo que, de ser verdad tanta mentira, entre los arrullos de las Tórtolas y las patrañas de Gaviola, el Algarrobo anda tejiendo hojillas interminables que han acabado por aburrir al mismísimo Demonio.

                                                                              Gaviola de Aznaitín

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85.          

ALPARGATE:

- Alpargata; calzado de suela de esparto y cuerpo de lona ordinaria y gruesa.
- Juego de chicos y grandes de señalada picardía.

             Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: El juego consistía en formar un corro, con todos los jugadores sentados en el suelo, y con las manos atrás, menos el que le toca buscar el ALPARGATE que los otros mantenían escondido a la espalda, pasándoselo de unos a otros para dificultar su hallazgo. Cada vez que el buscador pasaba por delante de quien tenía el alpargate, éste le arreaba un alpargatazo en el culo diciendo: “a la rueda del alpargate; te pongo el culo como un tomate”; y lo volvía a esconder. Pero, si el buscador encontraba el alpargate antes de que le arrearan, ganaba una prenda, y quien lo perdía se convertía en buscador. No es difícil imaginar los “acercamientos” y manoseos que el tal juego propiciaba...

 

86.          

ALZAR:

 Primera de las faenas de la labra anual de las olivas, o primera mano de arado que se les daba.

ò                               Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA:

ò                                            VER <OLIVO>

Según mi profesora de Agricultura de aquellos años, (“ la Señorita SÁNCHEZ PALENCIA ”, de la Escuela de Magisterio María Díaz Jiménez de Madrid), cuatro eran las faenas de arado que había que echarle al olivar para que no se enojaran las olivas: ARAR, BINAR, TERCIAR Y CUARTEAR. Si a eso le añadimos el RASTREO, el cavarle las pozas, si eran olivas de regadío, o el hacerle los ruedos y quitarle la broza, para allanar el entorno donde caían los caretos, la corta y el despestugue, más las labores de la cosecha, que nadie se eche a murmurar del coste del aceite, ese oro líquido de nuestros olivares.

 

87.           

AMAGAR:

         -Acción de bajar la cabeza hacia el suelo.
- Esconderse agachado.
-
     
Hacer intención de iniciar una faena sin llegar a hacerla. P. e.: Hacer amago de vomitar:  dar arcadas sin llegar a vomitar.

 

88.          

AMAGO:

Intención o conato de hacer algo sin llegar a hacerlo.

 

89.          

AMASAR:

Tarea periódica en la que una familia amasaba y llevaba al horno el pan preciso para una temporada.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Antes de que se hiciera normal la existencia de hornos que vendían pan, cada familia amasaba en la artesa lo preciso para hacer el pan del mes; cocían el pan en sus propios hornos artesanales, o llevaba la masa al horno del común, y allí hacía los panes que eran cocidos y luego llevados a la casa, en costales de lona blanca, largos y estrechos, de la cabida del ruedo de un pan de hogaza. Por eso era tan buenísimo el pan caliente, que solamente se arrimaba a la boca el primer día del cocimiento.

 

90.          

AMOCAFRAR:

Limpiar de malas hierbas los sembrados de cereales y grano  con el amocafre.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Era dura faena la de amocafrar; que el mango del amocafre era corto, y había que desriñonarse sobre la besana en jornadas interminables, de sol a sol. Menos mal que esa faena se hacía cuando la siembra estaba apuntando, y se habían echado ya las calores del verano. Pero, a veces, se adelantaba el invierno, y lo que no se pagaba en sudores se echaba en sabañones tempranos.

 

91.           

AMOCAFRE:

Pequeño instrumento del campo con hoja de hierro en forma de corazón, y mango corto y ganchudo. Se usaba para amocafrar o quitar las malas hierbas de sembrados y huertas. (No confundir con el escardillo, especie de azadilla estrecha con mango más largo)

 

92.          

AMOR DE HORTELANO:

galium aparine”  Bardana. Yerba que crecía abundante en las huertas, con hojillas  que se pegaban a la ropa de los hortelanos molestamente. De ahí la forma de mentarlo.

           Ø REMEDIOS:  Sabía una servidora de las muchas usanzas de esta planta que hacían las Curanderas y Santiguadoras de la Comarca. Y tiene por seguro que de sus bocas alguien debió copiar lo que aparece en:  

www.interhiper.com/medicina/Fitoterapia/bardana.htm

INDICACIONES

            Disquinesia biliar
           
Gota
           
Reumatismos
           
Diabetes

           
Litiasis urinaria.

           
Dermatosis, eczemas
           
Psoriasis
           
Ulceras tórpidas, heridas, cicatrizante
           
Furunculosis
           
Prurito
           
Acne

           
Abscesos
           
Gripe
           
Faringitis.

            
Caspa, dermatitis seborréica

 

93.          

AMOR DE HORTELANO:

 Plantea herbácea que crecía en los vergeles, con unas espiguillas adherentes que se pegaban a los bajos de los calzones de los hortelanos.

 > CUCHICHEOS DE GAVIOLA: pegando unas espiguillas a otras hacían los chiquillos pequeñas cestillas.

 

94.          

ANAFRE:

Hornillo portátil, de hierro, yeso o ladrillo.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: en un Aguilando de la Comarca se mentaba:

Hacia Belén va una mula, chin, chin,
yo me remendaba, yo me remendé,
yo me eché un remiendo, yo me lo quité,
cargada de chocolate;
y lleva el chocolatero, chin, chin,
yo me remendaba, yo me remendé,
yo me eché un remiendo, yo me lo quité,
su trebejillo y su anafre.

 

95.          

ANCA:

         - Cadera de las personas.
 
- Culata de las caballerías.
- Nalga de rana.

                      

96.          

ANCHUROSO:

Ancho; que tenía mucha anchura.
“... la Paquita le ha compra’o a su hija una cama mu anchurosa pa’ el ajuar”.

 

97.           

ANDE:

Donde. Forma vulgar del Adverbio “dónde”, usado para interrogar sobre un lugar: “...Ande estará el chiquillo a estas hora”.

 

98.          

ANDRAJOS:

- Guiso de la comarca de Sierra Mágina, hecho a base de tortas de harina recién amasadas, y cocidas en un fondo de caldo previamente preparado. Podía aviarse con liebre, conejo o almejas.

- Ropas rotas y sucias, vestimentas de pordioseros.

Ø  CONDUMIOS: ANDRAJOS DE LIEBRE. En el Libro de <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>  

 Ø  CUCHICHEOS sobre el CONDUMIO: ¿cómo se conoce que es liebre?:  aparte de ser más grande que el conejo, comprobando que las puntas de las orejas del animal tuvieran el pelaje negro.

 

99.          

ANDRAJOSO:

 Que llevaba las ropas rotas y sucias.

 

100.        

ANDULENCIERO:

Persona muy inquieta que siempre estaba moviéndose de un sitio para otro. (Cabra de Santo. Cristo).

 

101.         

ANDURRIERA:

 Pericón, muchacha muy dada a estar por las calles.

 

102.        

ANGARILLAS:

ò                                  - Aguaderas
                            
- Parihuelas. 
                               
- Red de ramales con bastidor que servía para acarrear la paja.

ò                                   

103.        

ANGELILLOS:

Masa de chorizo sin embutir.

 Ø  CONDUMIOS: <ANGELILLOS> forma de hacer la masa de chorizo en el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>.

 Ø  CUCHICHEOS EN LA RED : Mirad esta página de gastronomía jienense ciertamente curiosa:

      www.ujaen.es/jaen/jaen48h/guia09.html

 

104.        

ANILLICO:

Juego de prendas.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA. Así se jugaba: sentados en corro, un jugador tenía un anillo entre sus manos juntas (como en oración); iba pasando sus manos por las de los demás jugadores que, igualmente, las mantenían juntas y a la vista; el primero soltaba el anillo entre las manos de alguno de los otros y, cuando terminaba de pasar a todos, le pregunta a uno de ellos: ¿quién tiene el anillo? Si el preguntado acertaba, no le pasa nada; pero si se confundía y erraba, tenía que “pagar una prenda”, -generalmente desprenderse de una pieza de ropa-. ¡...!

105.        

ANIMADORA:

La mujer que cantaba en la verbena durante las ferias, encima del escenario.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: en algún pueblo de la Comarca , antes de la Guerra , -esa que ni mentar quiero- dicen que había unos sitios de perdición, que eran los CAFÉS CANTANTES, donde bailaban y cantaban animadoras, con bragas de tela brillante color granate. A Gaviola, cuando escuchó esas picardías, le entraron ganas de inventarse una de sus...

PATRAÑAS:

 Dibujo de Gaviola de Aznaitín

  LA ANIMADORA

          Si supieras lo que me sucedió en la Verbena , cuando yo tenía diez años, no me importunarías con que baile la “España Cañí”.

          Y no me vengas con eso de que una novia tiene que saberlo to’ de su novio porque las cosas no son así. Que eso es como si quisieras emparejar lo que le pertenece a un hombre y lo que le pertenece a una mujer. Cada uno en su sitio, como dice Padre. Pero pa’ que veas que soy legal, y ya que me porfías, te lo refiero.

            Fue en la Feria de hace ocho años. Mientras cenábamos, mi madre se limpiaba los ojos con el revés de la mano y sorbeteaba llorosa; y  mi padre consumía la sopa con malas, sin dirigirnos la vista. De pronto mi madre se vino p’a mí y me dijo, enrabieta’, como provocando:

     -“Niño: no vayas a ir a la verbena de madrugá’, que no está bien visto; que allí, a esas horas, no van más que los pendones y los borrachos del pueblo; y se ponen to’s debajo del tabla’o, y empiezan a chillarle a la animadora ¡aire, aire!; y to’ pa’ que ella se regüerva y les enseñe los murlos y las bragas a los muy marranos”.

            No había termina’o de hablar cuando mi padre se retiró de la mesa emborrica’o,  arrastrando la silla, que se calló pa’trás, tiró la cuchara al suelo con munchísima rabia y, sin hacer siquiera amago de tentarle la cara a mi madre como otras veces, se fue de la casa dando un portazo, pero sin abrir la boca ni pa’ ofender. Mi madre salió corriendo hacia su alcoba tapándose la boca con el filo del mandil, dando gemí’os. Yo la oí lloriquear hasta bien entrá’ la madrugá’. Entonces, como era la Feria , y había muncha bulla por las calles, yo salí a ver qué se veía. Cuando llegué a la Verbena , como era chico, me colé sin pagar, porque yo quería verle las bragas a la Animadora. Me metí entre las perneras de los hombres hasta que llegué a la delantera. Y pa’ que no se dijera, yo empecé a chillar como ellos:

     -¡Aire; aire...!

      Y la Animadora daba regüeltas, y se le subían las fardas hasta las ancas; y yo le vide las bragas que -te lo juro por mis muertos- eran de tela brillante y de color granate; y eso de seguro que son cosas de mujeres malas.

      Y los mozicos decían:

     -¡Un fandanguillo, un fandanguillo!

      Y yo gritaba poniendo voz de hombre:

     -¡Un fandanguillo; un fandanguillo!

      Y ellos bufaban: ¡arsa, pilili!

      Y yo gritaba: ¡arsa pilili!

      Así estuvieron tocando piezas, y nosotros chillándole a la Animadora tó’ lo que se nos venía a la boca; hasta que pidieron un pasodoble. Y empezaron a tocar la “España Cañí”. Y entonces, de gorpe, apareció mi padre y yo me acaché un poquillo y no me guipó. Él dio un brinco, se subió al escenario, agarró a la Animadora por el talle, tal que si le fuera a provocar una quebrancía, empezó a atosigarla con los morros por el pescuezo, le metió la mano entre las tetas, y le dejó asomando un billete de a peseta por encima de las picunelas. Y la orquesta arremetió con más fuerza con la “España Cañí” y mi padre y la Animadora se pusieron a bailar muy pegaos, mientras los mocicos chillaban picardías y le llamaban rumboso a mi padre.

    Cuando acabo la pieza los mocicos dijeron: ‑aunque esté malamente repetirlo:

     -¡Tiéntale el chichi!

       Yo entonces era muy chico y muy ignorante. Así que pa’ congraciarme con mi padre, le voceé también:

       -¡Páaapa: tiéntale el chichi!  –Y lo dije creyendo que el chichi era un caracol de pelo muy bien hecho que llevaba la Animadora pega’o en la frente. Mira lo que son las cosas, que tenías que ser tú quien me sacara de la ignorancia enseñándome otros caracoles más escondi’os pa’ saber dónde está el chichi... Pero no vayas a sofocarte, que yo sé que eres como hay que ser. ¡Que pa’ eso eres mi novia y to’ lo tuyo me pertenece, por muy recóndito que sea...!

        Pues como te iba diciendo: que mi padre se quedó muy quieto, mirándome malamente. Y todos los demás se tronchaban de risa, y de las carcajá’s, se  les doblaban el espinazo; hasta que mi padre saltó al suelo, me dio un sostrazo que me bufó el carrillo, y me sacó de la Verbena agarra’o por la oreja, retorciéndomela a los compases de la “España Cañí” , que la orquesta atacaba nuevamente.

            Mientras salíamos de la Verbena , la Animadora le puso letra a la música, mientras se agarraba las tetas con las dos manos, y chilló como cantando:

            -Cuando tú quieras... la-ra-lá...la-ra-la-la-la... tuyas son, la-ra-laaaá.

            Y mi padre se paró en seco, s’arrodeó hacia ella y le soltó con vozarrón regocija’o:

            -¡Vivan las hembras aventajá’s de pensamiento y complacientes de por sí! Ya me lo dirás aluego en la Fonda. –Y la voz le salía como con ronquera.

            Luego me apretujó el retorcijón en la oreja, que se le había afloja’o con la palabrería, y salimos zumbando del baile.

           Cuando entramos en mi casa, mi Madre, que estaba como acechándonos en la cancela con muy malísima cara, se encabritó cuando mi padre le dijo que a ver si aprendía a ser una buena madre y se molestaba en atarme corto p’a que no acabara siendo un perdí’o como ella. Entonces yo me distraje de sus rencillas, porque empezaron a oírse los pitos de la Banda Municipal que, con las claras del día, venía tocando la Diana Floreá calle abajo. Y, mira tú lo que son las cosas, que lo que tocaban era la “España Cañí”, a  cuyo compás, mi Madre pagó conmigo su rabia, y me soltó otro sostrazo cuando fui a entrar por la puerta, mientras clamaba que era tan pendón como Padre. Pero eso lo decía dirigiéndose a él, como si yo no contara. Hasta que Padre, cansa’o de los resabios de Madre, acabó como siempre, tentándole la cara y las costillas antes de irse otra vez por donde había veni’o.

            El último día de la Feria , mientras mi Padre estaba en los toros, mi Madre se puso a hurgarle en los bolsillos de la pelliza y, ¿qué dirás tu que encontró?  Pues las mismísimas bragas brillantes de color granate que yo le había visto a la Animadora la noche de la Verbena. Y claro, cuando llegó mi Padre de los toros, aquello fue el acabose. Yo subí el arradio pa’ no tener que escuchar cómo se tupían. Pero Padre le metió una patá’ al arradio que se cayó al suelo echando chispas, y se le descuajaringaron las lámparas pa’ los restos. Entonces me salí al llano de la casa a escuchar la Banda Municipal , que gorvía de los toros tocando lo único que parece que saben tocar: la “España Cañí”. Con la música pensé que no que se oiría la brega dende la calle, pero yo sí que la oía y sabía que estaban calentándose los lomos, así que, aunque hice por aguantarme, se me saltaron las lágrimas, porque yo ento’avía era un chiquillo y me apocaba tanta pelea. ¡Total por unas bragas de color granate!

La culpa era de Madre por churretear en los bolsillos de Padre. Que es que te lo digo yo: que el que escucha su mal oye, y el que busca en cesto ajeno su perdición halla.

Al rato me metí pa’ adentro. Ellos seguían a lo suyo y yo estaba ensordeci’o con las voces de la casa y la música de afuera; pero, entre pití’o y pití’o de la “España Cañí”, le escuché a Madre:

            -Mañana mismico voy a hablar con el Cura y me deseparo de ti por perdi’o. Que una cosa es que te vayas con malas mujeres, que eso tiene un pasar, y otra que te metas en los bolsillos bragas de esa color tan indecente y con ese brillo. Que eso más que hombría es vicio. ¡Dónde se ha visto una cosa así, Dios miiiío!

            Como Madre siempre ha si’o una mujer de palabra, a la mañana siguiente se fue a hablar con el Cura, y se desepararon  pa’ siempre, sin nesecidad de llamar a Aboga’os  de esos que se gastan ahora, que te sacan  los tuétanos antes de que te salgan los papeles de legalizarte la soltería.

Y aquí me tienes a mí, haciendo de hombre de la casa, tapando dos bocas con mi jornalillo, y cuidando de la honra y del avío de una casa donde, con tanta gresca, no quedó sano ni el arradio pa’ poder escuchar el Parte[4].

Por eso, cada vez que siento tocar la pieza de la “España Cañí” se me regüerve el cuerpo y se me ponen las orejas más encendi’as que las bragas de la Animadora. Así que no me porfíes, porque yo no pienso en bailar jamás de los jamases ese pasodoble ni aunque me dejes tentarte el chichi mientras bailamos.

        Y, pa’ que lo sepas: moderneces las que quieras; que no se diga que soy un atrasa’o; que ya ves que hasta te traigo a la Verbena en lugar de venirme yo solico como hacen los antiguos. Pero, no vayas a equivocarte conmigo: que no se te pase nunca por la cabeza comprarte unas bragas de color granate, porque eso no te lo voy a consentir ni ahora ni cuando estemos casa’os; porque te inflo los morros de tanto que te quiero.

           ¡Que ni muerto quiero verte unas bragas de tela brillante y de color granate!.

           Tú hazme caso, bonica: que ésa dicen que es tela de braga de coristas, y las coristas tienen que ser mujeres malas como la Animadora. No como tú que, por lo que yo te tengo visto, naide puede mentarte sin consideración y siempre has demostra’o ser decente y guardarme la honra.            

 28.2.2004        Gaviola de Aznaitín  

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106.        

ANQUE:

 Forma vulgar de la conjunción adversativa “AUNQUE”.

 

107.         

ANSIAR:

Desear algo vivamente.

 

108.        

ANSIAS:

ò                         - Alferecía.
                    
- Angustia; nauseas y gana de vomitar.
                    
- Sed.

ò                      

109.        

APAÑÁ’:

Apañada. Persona muy hábil y dispuesta para hacer cualquier cosa; persona muy arreglada y curiosa.

 

110.         

APAÑAR:

Arreglar algo. Aparejar una bestia. Preparar la comida. Etc. Verbo con múltiples usos en la zona.

 Ø  DECIRES. HACER UN APAÑO: hacer un negocio o convenir un noviazgo de interés.

111.          

APAÑO:

               - Arreglo provisional.
            
- Decíase de lo más preciso y necesario para una casa.
“...hoy tengo lo suficiente p’a el apaño del día...podré arreglarme sin ir a la tienda”.

Ø  DECIRES. TENER UN APAÑO: Tener relaciones amorosas clandestinas y continuadas con alguien.

 

112.         

APAREJAR:

Ponerle los aparejos a las caballerías. Ensillarlos.

 

113.         

APAREJO:

 Arreo o útil para vestir a las bestias.

 

114.         

APEGO:

Querencia; simpatía y cariño hacia alguien.

 

115.         

APERADOR:

Manijero; capataz.

 

116.         

APEROS:

Conjunto de herramientas y enseres propios de las tareas del campo y de la labranza.

 

117.          

APESTAR:

Atufar, llenar de peste un sitio, oler mal.

118.         

APLEGAR:

 Sensación gustativa desagradable que causaban en la boca determinadas frutas cuando se mordían estando verdes, tales como el caqui, el membrillo o la serba.

 

119.         

APORREAR:

Apedrear a alguien. Hacerle un porcino o una herida de una pedrada.

 

120.        

APOZAR:

Hacer pozas al pie de las olivas para aprovechar el agua de riego.

ò             (Ver  ALZAR)

ò              

121.         

APRIETACULOS:

Simientes de majuelo, de escaramujo o de plantas similares que tenían efecto astringente o que producían estreñimiento.

 Ø  REMEDIOS: (Ver remedios en palabra “MUELLE”).

 

122.        

APRISCO:

Majada, lugar donde se recogía el ganado durante la noche.

 

123.        

ARACRÁN:

     - Alacrán; escorpión. 
        
-      Oro, morillos  o cada uno de los dos soportes sobre los que se colocaba la leña en el hogar de la chimenea.

 

124.        

ARBULARIA:

Persona ordinaria y jaleosa. (Bedmar, Cabra de Santo Cristo, Jódar)

 

125.        

ARCA:

Cajón de madera de regular tamaño, con tapa superior y agarraderas laterales, utilizado para guardar ropa y, antiguamente, para ir guardando el ajuar de las mozas casaderas según se iba haciendo.

 

126.        

ARCADUZ:

Albañal o caño de alberca.

 

127.         

ARENGUES:

Sardinas arenques.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: (Cómo pelar las arenques) Llegaban a las tiendas de “ultramarinos” (nombre evocador donde los haya) en menguados barriletes redondos, de madera, toda coloca’ícas por capas en círculos perfectos, con sus cabezas hacia la parte de fuera del círculo y sus colas arrejuntadas en el centro; y con los lomos brillándoles como la plata que era una gloria cuando se abría la caja. Con el paso de los días, si no había salida para la mercancía, se volvían pajizas y se resecaban. Era comida nutritiva de probes. Lo malo era pelarlas. Hasta que le cogías el tranquillo: era cuestión de apretarles los ijares para que se les desprendieran las escamas en una sola capa, como si fuera un gabán; nosotros las liábamos en un pedazo de papel de estraza ‑del mismo que usaban en la tienda para envolverlas-; las poníamos en el quicio de una puerta y, al cerrarla, quedaba el animal blandico y dispuesto a enseñar sus carnes desnudas. (Menos mal que el bicho estaba fenecido antes del estruja’o...)

              ANEXO 3. VER Artículo de Antonio Burgos en <El Mundo>

Memoria de Andalucía

El Mundo de Andalucía, sábado 21 de febrero de 1998                         

“Aquellas barricas de sardinas arenques “

 

128.        

ARESTÍN:

Chiquillo revoltoso e inquieto.

 

129.        

ARIEGA:

Labor de arado de los campos.

 

130.        

ARMELLILLA:

Armella; cáncamo o especie de clavo metálico terminado en anilla por un extremo y en tornillo por otro.

 

131.         

ARRAMBLAR:

Llevarse algo de mala manera; saquear una propiedad ajena.

 

132.        

ARRECÍ’O:

Arrecido; helado de frío. Participio el verbo arrecir.

 

133.        

ARREOS:

Útiles para aparejar a las bestias.

 

134.        

ARREUMA:

Reuma.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Ver “Yerba Ballestera”.

 Ø  REMEDIOS: Era costumbre de una buena mujer de Bedmar, que sufría de ataques de “arreuma”, meter las piernas en aguasal (tomada de los pozos de La Salina ‑25º de salinidad-) y ponerlas luego al sol. Y lo hacía porque no pocas veces vio a los muleros meter a sus burras viejas en aquellas pozas de sal para sosegarles los dolores de los huesos.

 

135.        

ARRIERO:

El que conducía (arreaba) a las caballerías de un lugar a otro.

 

136.        

ARRIMARSE:

Amancebarse; arrejuntarse.

 

137.         

ARRIMO:

Protección de persona poderosa.
“...a ver si el manigero te da arrimo...”.

 

138.        

ARROALA’O:

Arrodalado; estar manchado a ro’ales  ó a rodales.

 Ø  DECIRES: Se decía de un mantel o una sábana que estaba arro’alá’ cuando tenía manchas o desteñidos de polvos de colar –cloro o lejía.

 

139.        

ARROBA:

- Unidad de medida de líquidos o sólidos, equivalente a 16 l . (antiguamente 18 l ), o a 11,5 kg , ó a 25 libras , o a 50 celemines ó a 100 cuarterones o cuartillas o a 400 onzas .
-      Medida de madera con una cabida de 11,5 kg de grano.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Era costumbre no medir  igual una arroba de vino que una de aceite puesto que en el aceite entraba más que en otro líquido debido a su densidad.

 

140.        

ARRODEAR:

Volver, darle la vuelta a algo.

 Ø  DEDIRES: “ARRODEARSE EL AIRE”:  cambiar de dirección el aire. Se decía de la parva que se “arrodeaba” con el aire solano, (malo para “sacarla”).

 CUCHICHEOS DE GAVIOLA: En tiempos de privación, -que por Mágina fueron más largos que un día sin pan-,  se “arrodeaban” los atavíos ‑abrigos, tabardos, gabanes, etc- para que parecieran menos deslucí’os, Y, cuando el mucho uso los había percudí’o  por las dos caras, se tintaban y a seguir tirando...

 Ø    VER. <TINTAR>.

   

141.         

ARROPE:

Especie de almíbar obtenido de cocer frutas hasta darle consistencia de jarabe. Generalmente se hacía con la melaza de la caña de azúcar.

 Ø  CONDUMIOS: ARROPE DE UVAS en el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>.

 

142.        

ARROPÍA:

         - Dulce hecho de arrope
- Persona dulce o con modales (arropías) mimosos y lisonjeros.

ò                   

143.        

ARROPIERO:

-Persona de conducta dudosa.
 
- Que hacía o vendía arropía.
- Sucio y pegajoso.
- Vendedor ambulante de arrope; trapero.

ò                      

144.        

ARRUCHAR:

ò                   - Dejar a alguien sin dinero en un juego.
                    
- En juegos de chiquillos ganarle a uno todos los cromos era dejarlo “arruche”.

 

145.        

ARRUCIARSE:

Emborricarse, desgraciarse. Se decía del árbol frutal que era atacado por un hongo que los deformaba haciendo que les saliera “goma” en los troncos.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: No lo hemos encontrado en ningún diccionario. Pensamos que pudiera venir de  “RUCIO” o de “ARRUFIANARSE”

 

146.        

ARRUMACOS:

Carantoñas; zalamerías ó zalemas.

 

147.         

ARTESA:

Recipiente de madera dura, en forma rectangular, más o menos alargada según el uso, y con forma de tronco de pirámide invertida que servía para amasar el pan o el yeso, o, en las matanzas, las más alargadas, para colocar a los cerdos después de muertos, echarles por encima agua hirviendo y pelarlos, afeitarlos o limpiarles la piel.

 

148.        

ARVEJA:

Algarroba.

Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: ver <ALOJA>; es muy curioso.

 

149.        

ARVELLANA:

Avellana.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: En la Comarca , el término “arvellana ó avellana” no se utilizaba para las avellanas propiamente dichas (las cordobesas) sino para los cacahuetes que, generalmente, no tenían más de dos semillas cada una.

 

150.        

ASAURA:

 Persona mal encarada y mala sombra.

 

151.         

ASAURAS:

En general, los despojos del animal sacrificado; hígados de los animales. Por extensión todas las entrañas, que se vendían en casquerías, compuestas por hígado, pulmones, traquea, etc.

 Ø  CONDUMIOS: ASADURILLAS CON TOMATE y ASADURILLAS CON CEBOLLA Y VINO: mirarlo en el Libro de <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>.

 

152.        

ASELARSE:

Acción de acomodarse los pájaros en las ramas de los árboles o en cualquier otra altura para dormir.
“...mira cómo se aselan los gorriones esta tarde en los chopos...”.

 

153.        

ASENDRÍA:

Sandía. Forma vulgarizada del nombre.

 Ø  REMEDIOS: Era grande el poder diurético de la sandía, y su empleo adelgazante y saciante: Cuando una mujer estaba entrada en carnes más allá de lo preciso, (lo cual era cosa rara en aquellos tiempos en que las flacas eran malmiradas por carecer de lustre), se comía media asendría para almorzar (desayuno) y otra media un ratillo antes de cada comida, y la vejiga le empezaba a evacuar de mala manera. Además, se le pasaban las hambres, porque tiene este fruto mucha fibra de relleno y atiborra el mondongo hasta hacerse precisa munchísima voluntad para acabarse de comer la fruta recomendada.

 

154.        

ASOLANAO:

Asolanado; enloquecido.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Algunos animales, como los gatos -un decir- anunciaban la llegada del viento solano corriendo, enloquecidos, de un sitio para otro. Y las gallinas se echaban a dormir en mitad del día; igualico que hacía cuando había un eclipse.

 

155.        

ASPAR:

Mortificar y torturar a alguien para que hiciera algo que no quería hacer.
“...no voy a probar ese guiso así me aspen”.

 

156.        

ASPERÓN:

 Piedra arenisca de grano fino, que se utilizaba para abrillantar las sartenes de hierro.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Había en Bedmar un cibanto Camino de Cuadros, por debajo del Cortijo de la Fuensucia , a donde íbamos a arrancar asperones para tener el sartenaje de las cocinas limpico como los chorros del oro.

 

157.         

ASQUEROSO:

ò                              - Escrupuloso; escolimado; que todo le daba asco.
                             
- Persona desagradable y sucia.

ò                               

158.        

ATAJA’ERO:

Atajadero, torna; cortada que se hacía en el curso del agua de una acequia o de un regato, bien con un montón de tierra bien con una tabla, para ir desviando el agua hacia los distintos sitios de riego.

 

159.        

ATARRES:

- Parte posterior de las albardas en forma de tira o banda de lona, con remates de cuero para evitar mataduras, que se encajaba en la culata, y se pasaba por debajo del rabo de las bestias, para que el aparejo no se fueran hacia adelante.
- Partes con las que se ataban o amarraban los aparejos de una caballería o que colgaban, a manera de adorno.

 

160.        

ATAVIARSE:

Vestirse para un evento.

 

161.         

ATAVÍO:

Indumentaria en general.

 

162.        

ATENDER:

Escuchar a alguien con mucha atención.

 

163.        

ATERRAR:

Cortar el flujo del agua de una acequia desviándola hacia otro sitio. Taponar con tierra.

 

164.        

ATONTOLINAO:

Tontuso; atontado.

 

165.        

ATROJAR:

-Almacenar aceituna o grano después de recoger la cosecha.
- Almacenar leña en un tamarero o paja en el almiar.

 

166.        

ATROJE:

- Almijara. Lugar donde se almacenaba la aceituna antes de molerla.
- Almacén para grano, consistente en tabiques más altos por el fondo que por delante, en forma de escuadra.

 

167.         

ATUFAR:

Despedir tufo u olor desagradable. Apestar.

 

168.        

ATUFARSE:

Intoxicarse con emanaciones pestilentes o asfixiarse con el anhídrido carbónico (mezcla de oxígeno con carbono) del brasero de cisco.

 

169.        

ATUSAR:

   - Repeinarse  con los dedos; colocarse el pelo con la mano.    
- Lo que hacían los gatos lavándose la cara con las manecillas.

ò             

170.         

AULAGA JUDÍA: 

Variedad de Planta leguminosa parecido a las judías.

 

171.          

AULAGA:

Arbulaga. Aliaga.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Arbusto con una altura máxima de 2 m ., muy espinoso. Se podía encontrar en matorrales sobre laderas pedregosas y su floración era en primavera.

 

172.         

AVAREAR:

Varear. Echar la aceituna abajo del olivo con varas largas.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: esta labor estaba encomendada a los hombres exclusivamente, y si una moza se arrimaba a hacerlo la llamaban “marimacho”. LAS VARAS eran generalmente de ailanto, árbol originario de China e Indonesia, (que quiere decir árbol de los dioses por la altura que alcanza); es un árbol que crece sumamente derecho y sin nudos.

 Ø  PATRAÑAS: Este Cuento de Gaviola fue 2º premio de Relato Breve de 2003 en el Colegio de Abogados de Málaga.

   

YO TE QUIERO, PANCHO.

¡Yo te quiero, Pancho!. Que me muera aquí mismo si no es verdad que te quiero.

Tú bien sabes que tengo pocas luces, y que sigo lo mismo de tonta que siempre. Que, como decía Madre, no había cristiano que pudiera hacer carrera de mí. Y todo porque, cuando por el tiempo de la aceituna me llevaba al tajo, yo tardaba todo el día en llenar una esportilla. Pero es que, Pancho, yo no comprendía para qué había que llenar la esportilla si encuantico estaba llena tenía que ir a vaciarla en la criba grande o en el esportón del Manigero y, ¡hala!, a  grandes que mis dichos y que mis maneras. empezar a llenarla otra vez. A mí se me figuraba que aquello sí que eran tonterías más

Madre no se cansaba de decirme tontorrona, pero es que a mí se me  arrodeaba el talante cuando me apremiaba para que me aplicara a una tarea tan sin provecho.

A mí se me antojaba que, en la aceituna, lo mejor de la faena era lo que desempañaban los vareadores, tan tiesecicos ellos, en lo alto del ramaje, espantando gorriones tardíos con sus varas y mirándole las senaguas a los nublos. Pero, encuantico  yo agarraba una vara, el Aperador empezaba a tupir a Madre como un demonio:

 

-¡Catalina!, o atas corto al pendón de tu hija o te despacho del tajo. Que mira la muy marimacho, que no hace otra cosa que estorbar a los braceros y entrarles de mala manera con las vergüenzas al aire. Luego, si pasa algo, no irás a pedirle cuentas a los pobres si le responden como Dios manda; que mira que los está provocando todo el santo día, y bien que se sujetan ellos; que un hombre es un hombre y no entiende de tontas cuando le hurgan en la hombría. ¡Catalina….!

                Madre se ponía colorada como un tomate, pero ni le contestaba al Aperador para no disgustarlo mayormente.

Si tendría pocas luces que no me percaté de lo preciso que era llenar y vaciar esportillas hasta que no te pusieron a ti detrás de la criba, y empezaste a echarme aquellas ojeadas…, y aquellas risicas como de cariño con las que me mirabas cada vez que me arrimaba con mi capaza llena. Entonces sí que me entraron las urgencias…, que tú mismo decías que ni las mujeres más recias de la cuadrilla me echaban la pata por encima ni me ganaban a juntar aceituna. Tú te recordarás, Pancho, que me dejaba las uñas entre la escarcha de los terrones de los ruedos, y los pellejos de los dedos se me saltaban de tanta helazón que escupía la amanecida, con tal de llenar la espuerta y poder verte de cerca cuando iba a vaciarla. De verdad que yo nunca he tentado un suelo mas duro ni más arisco que ese en el que se agarran las aceitunas a las siete de la mañana cuando la noche está rasa. Por eso me gustan tanto los nublos en tiempo de aceituna; te mojan, pero no te revientan los sabañones. Por eso, y porque el Amo le tenía mandado al Manijero que, cuando lloviera, holgáramos en la cocina de los caseros mientras escampaba, y allí podía juntarme contigo sin que Madre rezongara.

Madre siempre me estaba porfiando:

 - Pero ¡pedazo de tontorrona!, ¿cómo te piensas tú que un mozo como ése te pretenda a ti, habiendo tantas mozas con la cabeza en su sitio? Lo único que quiere es lo que quieren todos; hacerte una barriga y luego, ¡a correr, que la sangre es ajena…!.

                       Tú la perdonarás, Pancho; pero es que ella, con lo listísima que era, de cariños entendía poco; que a Padre nunca le escuché dirigirle la palabra si no era para despreciarla y ofenderla diciéndole que no servía para otra cosa que no fuera parir mastuerzos. Padre, cuando decía aquellas cosas, me señalaba a mí; pero es que yo me pienso que él se sentía muy afrentado con mi simpleza, delante de la gente del Pueblo, y a alguien tenía que echarle el muerto. Y no iba a pagar la rabia con los de fuera de casa, que para eso está la familia…

Yo no sabía lo que era cariño hasta que tú me quisiste… Y ¿qué iban a entender Padre y Madre de lo nuestro, si ellos no se tenían roce ni para insultarse…?; que te lo digo yo, que en eso del cariño sí que se distinguir gracias a ti, y lo entiendo como si fuera una maestra…

Y es que, Pancho, cuando aquella mañana, en el tajo, me agarraste las manos, y empezaste a chuparme la sangre que me chorreaba por los dedos helados, despacico…, despacico…, mirándome a la cara de reojo, yo, en mi cortedad, me alboroté por dentro de semejante manera como se alborotan las tórtolas entre los caíllos y los abrojos por el buen tiempo. Y entonces me pensé: de éste debiera aprender Don Nicolás, el Médico, a quitar dolores; que me ha amainado el escozor mismamente con la calor de su saliva, y tal parece que me haya disipado en los sesos la bruma la tontera. Que   hasta el helamiento de los huesos se me ha ausentado.

Me pienso yo, Pancho, que si de verdad soy tan tonta como dicen, pues que bendita sea mi pavera que me alcanza para quererte de esta manera tan llana. A nadie he querido yo como te quiero a ti, Pancho.

A Madre, aunque estuviera siempre diciéndome tonta, le tenía un apego muy grande, y muy blandico,  y muy afanoso.  Y siempre estaba rastreándola con reojos, y acechando su mirar, por si me tenía un desaire por mis simplezas. Algunas veces hasta me  echaba una sonrisa, o me pasaba la mano por los pelos…y, entonces, era como si reventara y me abriera como las granadas por Septiembre. ¡Ay!,  bien que me duelo de no tenerla ya conmigo, que otro gallo me cantara si ella estuviera. Que me pienso yo que, por encima de mi tontera, nunca se le despintó hacia mi persona el apego de madre.

                A quien le tenía de verdad querencia era a Doña Medarda, la MaestrAmiga. Que ésa sí que se halló conmigo, y me entendió en mi ignorancia. Yo de letras, pues ya sabes: que entonces se me figuraba ser muy engorroso lo de escribir. Pero, cuando se lo decía a Doña Medarda, en lugar de tupirme o de rebajarme me decía:

 

- Mira, Catalinilla, no escribas si se te hace trabajoso. Como a ti lo que te prueba es pintar, pues pinta letras y luego les pones nombres.

Yo le hice caso, porque para mí lo de pintar ya sabes tú que es lo que más me gustaba en el mundo. Y mira tú si pintaría letras en la Escuela de Doña Medarda que aprendí a dibujar hasta tu nombre; ¡que hay que ver lo que te gustaba el cómo lo hacía!

 

 

A Padre le perdí el apego cuando, en casa del Cura, le pinté lo que hacíamos tú y yo debajo del Puente y por los cañaverales de la Vega. Pero no te creas que salió de mí el pintar lo nuestro. Es que se pusieron los dos a porfiarme de una manera que me metieron el agobio en el cuerpo, sobre todo el Cura, que decía que me iba a ir al infierno si no me confesaba de mis pecados; y yo para esclarecerles que lo que tú y yo hacíamos no podía ser un pecado, porque aquello era  lo que los ángeles tendrían que estar haciendo en la gloria  cada día, se lo pinté; y el Cura se santiguó y me mentó con una referencia que no se qué quería decir, pero era mas malo que lo de  llamarme tonta, por cómo le echaban ascuas los ojos. Y Padre me atizó un guantazo que se me saltaron las lágrimas. Y todo por quererte. ¡Porque mira que te quiero, Pancho!

                Bueno, como te iba diciendo, pues a Padre le perdoné lo del sostrazo. Pero lo que no le perdoné fue que me llevara en casa de la Comadrona ; y que la Doña Pepita empezara a hurgarme con unas tenazas largas en las entrañas, como si fuera a arrancármelas; que hasta me puse a chillar y se me saltaban las lágrimas por encima de la vergüenza de ver a Padre fijo en mis partes, con esos ojos chiquititillos y apretados que tiene, que parecen pozos ciegos…. Y todo porque había dicho el Cura que lo que naciera, si nacía, sería un pendón pecaminoso en manos de una “majadera” sin remedio.  Yo no sé lo que es una “majadera”. Pero… ¡si yo te contara cómo me dolían el cuerpo y los sesos con lo que tuve que aguantar en casa de la Comadrona …!

                Luego ya no me dejaban salir a la calle para que no se repitiera la preñez; hasta que a Madre le entraron las ciciones, y a Padre todo se le hacía poner a calentar calderos en la lumbre, para cuando le volvieran las tercianas poder amainarle las tiriteras. Ya no se ocupaba de otra cosa. Era como si el aliento de la muerte que rondaba por la cabecera de Madre le estuviera sacando a Padre del cuerpo un apego que nunca había demostrado.

Entonces, tú te recordarás de eso,  yo me escapaba a la Vega , a ver si te veía. Y, cuando ibas llegando, yo te chistaba desde los cañaverales, con aquel cuchicheo tal que semejante al de las perdices que tú me enseñaste. Y si alguna tarde no llegabas, a mí se me abrían las carnes, y se me anochecía el talante.  Entonces en el Pueblo empezaron a llamarme putón además de tonta, y se corrió la habladuría de que tú le habías quitado la honra a Padre. Y le sacaron aquella copla tan afrentosa que ahora me cantan a mí... Hasta que Padre se calculó para sus adentros que la honra solamente se lava en sangre…

                Ya te he contado en otras cartas que me puse peor de la sesera cuando Padre te descerrajó el tiro. Yo creo que lo hizo para aliviarse de la faena de tener que vigilarme a mí la barriga y a Madre las calenturas.

Te juro que, cuando te vide muerto a la vera de Padre, se me encendió tanto odio por él como querencia te tuve a ti. Pero, pensándolo bien, todo no ha sido tan malo; ya no hay nadie que pueda hacerme la contra ni quitarme al novio; porque, desde que te tengo aquí enterrado, ya eres como mío de verdad y puedo venir a verte, y meterte cartas por la juntura de la losa, para que te hagan compaña. Tú habrás visto que no te he faltado ni un día. Todas las santas tardes, desde que te dieron tierra, aquí he estado yo, con mi carta de amor de cada día, como si a donde te hubieras ido de verdad es a la “mili”, y yo te estuviera escribiendo al otro lado del charco, como decía Doña Medarda cuando le escribía a las analfabetas cartas para sus novios. Yo por lo menos me aprendí a dibujar las letras para poder decirte lo mucho que te quiero. Porque ¡mira que te quiero, Pancho!

                Pero hoy tengo que decirte algo malo, y es que ya ha salido el juicio, y le he oído a la Ricarda , la  barragana, que a Padre se lo llevan a prisión de por vida. Te recordarás  que te lo escribí; que por la Pascua , cuando se murió Madre, a Padre lo soltaron, hasta que saliera la sentencia, para que se ocupara de mí y me buscara acomodo. Pero ¿quién iba a querer cargar con un ser como yo que, como dice el Cura, soy un pedazo de carne con ojos, con un buche que no se llena nunca, y con una boca que dice lo que nadie quiere oír? Y para colmo -dice- pendón sin enmienda.

¡Ay, Pancho!, si no te hubieras muerto, ahora tendría donde recogerme. Que bien que me lo decías cuando lo nuestro: -mira, Catalinilla; vámonos a vivir juntos al chozo que tengo en la Vega , que a nadie puede incomodarle que nos queramos y que estemos bien casados-.  Pero el Cura, sin querer casarnos porque decía que Dios no quiere casamientos de tontos. Y Padre, tan cerril…, ¡mira que lo que te hizo…!

Ahora dicen que, cuando encierren a Padre, a mí me van a meter en el asilo. Que ni pensión me queda para que alguien quiera recogerme a cambio de cobrarla. Así que no te extrañará que no venga a verte más por las tardes, y que no te pueda mandar mas cartas.

                Y no es porque no te quiera escribir de lejos. Yo le pregunté al Cartero que si a los muertos le llegaban las cartas poniéndole bien las señas, por si podía seguir escribiéndote. Pero no te voy a referir lo que me contestó el muy marrano, porque hoy no quiero incomodarte; que, si lo supieras, me pienso yo que te levantarías de tu tumba, y lo agarrarías por el pescuezo de semejante manera que enganchaste al Manijero, la tarde que te dijo lo de “echarme un polvo todos juntos”, cuando nos pillaron a ti y a mi queriéndonos en los atrojes del grano. ¡Que hay que ver cómo te pusiste, y sin querer destaparme el misterio de tu enojo!, que fue la única vez que tú también me referiste de mala manera, y me llamaste tontorrona. Y no se me olvidará nunca el abrazo que me diste luego, mientras te lloraban los ojos como si fueras chico, en viéndome llorar a mí. Yo no me recuerdo que nadie me haya dado en mi vida un abrazo llorado como el tuyo de aquel día. Por eso te juré, como tú me reclamaste, que siempre me iba a quedar a tu vera, aunque cayeran chuzos de punta; pero ya te darás cuenta que no puedo remediar lo que remedio no tiene; que, cuando se lleven a Padre, a mi me encierran en el Asilo, porque no puedo apañármelas sola. Ahora sí que nos separan de verdad, Pancho;  y nos va a poder la vida en lo que la muerte no nos ha podido.

                Así que, si Dios no lo remedia, ésta tiene que ser mi última carta, porque de seguro que mañana me llevan a ese sitio que te he referido.

                Si puedo escaparme, por mis muertos te juro en esta tumba que me escapo para venir a hacerte compaña. Pero, si Dios no me da luces para encontrar el portillo por el que escaparme, que sepas, por esta carta, que es la última que te meto en la tumba, todo lo que te quiero. Porque ¡yo te quiero, Pancho!

 

Gaviola en Marineda  
21 de Diciembre de 2001.

 

EN LA ERA.. .

 Antes de cerrar la noche  
al dar de mano aquel día,  
se puso el primer lucero  
encendidito de envidia.

Fue por Agosto, la era  
preñada y recién mullida,  
nos sirvió como canasta  
inocente y encendida.

Casi sin querer rozaste  
con cabecillas de espiga  
un recodo de mi cuerpo  
que en ansias se consumía,  
mientras le ponías canciones  
a la líquida rutina  
del discurrir de la acequia 
que remansaba cansina.

Yo corté dos amapolas  
rojas como mi fatiga  
y en el centro de la era  
te reté con florecillas  
metiendo  en ellas los besos  
que entre los labios me ardían.


Sin terminar de querernos  
nos pilló la amanecida  
hurgándonos en el cuerpo  
con ansias de mas caricias  

Le pedí al aire toallas  
y al amanecer cortinas  
para secar mis sudores  
y taparme las fatigas  
que se me estaban subiendo 
pecho adentro, cara arriba.
Y me atusé con desgana  
dos o tres pajuelas chicas  
que con aquellos trajines  
entre el pelo se escondían.

Tú te pusiste a la trilla;  
yo con los haces de espigas  
a cortarle los ramales  
que en el tajo les ponían.  
Y los dos a murmurarnos  
con maliciosas risillas  
la buenura de la noche  
tan llena de picardías.

Antes de llegar la siesta,  
casi por el medio día  
se vino el viento solano  
sobre la parva extendida  
mientras renegaba el Amo  
hablando de horas perdidas:  
que si se pone a llover  
esta  parva se extravía...  
que si esto..., que si lo otro...  
que está lista la maquila...,  
que se arrejuntan las granzas  
con el trigo de la orilla...  
que si dicen que rezongo...  
que este  ventarrón me ruina....

Entonces, como los vientos  
abaleaban con ira  
y a la contra aquella parva  
juntando pajón y espigas,  
perdiéndonos, camastrones,  
tras los costales de harina  
nos echamos a querernos  
para aprovechar el día.

Gaviola de Aznaitín

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AVELLANAS:

Arvellanas. Cacahuetes.

 

173.         

AVENATE:

 Arrebato repentino; manía momentánea. Arranque o impulso con que actúa una persona sin pensárselo demasiado.

 Ø  DECIRES:  DARLE UN AVENATE: darle un arrebato.

 

174.         

AVENTAR:

 Acción de lanzar al aire la parva ya trillada con la pala de madera para que el viento separase el grano de la paja y de las granzas.

 

175.         

AVIAR:

Aderezar, aliñar  o preparar una determinada comida.

ò                                    Ø    CONDUMIOS: GLOSARIO.

 

176.         

AVILANAO:

Que tenía la cabeza llena de vilanos. Atolondrado; que tenía la cabeza en otro sitio y los pensamientos como los “vulanicos”.

 

177.         

AVIÓN:

Vencejo; pájaro planeador que, de tanto volar despreciando bajuras, ya no puede posarse en el suelo, y vive en los campanarios y torres de los castillos. Si por un casual llega al suelo no podrá levantar vuelo.

 Ø    CUCHICHEOS EN LA RED : Mirad, si podéis:

www.centros1.pntic.mec.es/cp.campo.aranuelo/vencejocomun.htm

 

178.         

AVÍOS:

Los alimentos y especias necesarios para preparar un determinado condumio.

 

179.         

AVISADORA:

Recadera; mujer que llevaba recados y avisos de unas personas a otras.

 Ø    CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Solían ser las Avisadoras mujeres de cierta confianza, ajenas al chismorreo, y al churreteo, de forma que los mensajes que llevaban y traían estaban bien guardados de curiosos. Uno de sus menesteres esenciales era el de comunicar a las familias de las mozas casaderas las pretensiones de algún mozo que las pretendía.

 

180.        

AVISPERO:

Divieso; nacido. Grano forunculoso.

 Ø    CUCHICHEOS DE GAVIOLA: Mentábanlo también como “Sietebocas” o “SIETECUEROS”, porque, cuando venía, no era uno solo, sino varios, los lobanillos, con su correspondiente apunte de boca cerrada y dolorosa. Y cuando estallaba, con un dolor que atravesaba, si había suerte, lo hacía por todas sus bocas.

 Ø    REMEDIOS. Se ponía sobre el divieso una tajadilla de tocino rancio, y se tapaba con un trapo de hilo muy limpico. Se cambiaba el emplasto cada día, hasta que el grano se reblandecía, y abría las bocas para echar la purulencia y los humores; entonces se estrujaba (por mucho que doliera) hasta que echaba el “clavo”, porque, si no se sacaba, volvía a cerrarse en falso, y podía envenenar la sangre; (septicemia). Finalmente se lavaba con jabón de sosa y se tapaba dos días. Luego se dejaba al aire para que desaguara del todo y se secara. 

 

181.         

AZADA:

Pala de hierro terminada en un aro donde se encajaba el mango o cabo y que sirve para cavar la tierra.

 

182.        

AZAFATE:

Utensilio o recipiente de cocina, en forma de fuete rectangular, algo honda y ochavada, generalmente de metal barnizado al fuego, con pintura blanca y bordes azules, que se usaba para servir las ensaladas.

 

183.        

AZAGÓN:

Hartazgo de algo.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: teniendo en cuenta que “azagar” es la forma de ir las ovejas y las cabras por la “azaga”, unas detrás de otras, no es extraño que se utilizara esta expresión para referirse a una tarea cansosa, aburrida y penosa.

 

184.        

AZÓFAR:

 Latón.

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: La palabra “azofar” es de origen árabe (como la gran mayoría de las de la Comarca ). La palabra “latón” es de origen turco = oro. El latón es una aleación de cinc y cobre que tiene el brillo del oro, por lo que eran muy apreciados los utensilios de cocina hechos de azófar para ornamentar las encaladas cocinas e incluso otras estancias de la casa.

 

185.        

AZORARSE:

 Avergonzarse; aturdirse.

 

186.        

AZOTEA:

Terraza.

 

187.         

AZULETE:

 Añil. Polvos azules que, mezclados con agua, se utilizaban para azulear la ropa al lavarla, para pintar los zócalos de las fachadas en las casas enjalbegadas,  etc.

 

188.        

AZUMBRE:

del árabe attúmn ó  atzumne”, octava parte de un todo, antigua medida de capacidad, para líquidos, equivalente  a 2,02 litros, ó a 1/8 de  cántara, cuya capacidad era de 16,13 litros .

 Ø  CUCHICHEOS DE GAVIOLA: En la Revista <TORREÓN DE CUADROS>, de Bedmar, de 19 de Marzo de 2005, Sección <SABIAS QUÉ…>  se informa: “El  1/VII/1871 se implantó definitivamente en Bedmar (Jaén) el Sistema Métrico Decimal, a pesar de que quedó establecido en la Ley de 19/VII/1849, pero su Reglamento no se publicó hasta el 26/V/1868 por medio de un Decreto. Tal medida planteó múltiples problemas a una población que en medidas de capacidad, peso o longitud, hasta esa fecha, no entendía más que de aquellas definiciones seculares de arroba, cuartilla, azumbre, panilla, media panilla, quinta, libra, onza, cuarterón, vara, pie, cuerda, fanega, celemín, medio celemín, etc.”

 

189.        

ANISES:

- Bolillas dulces con sabor a anís y de distintos colores, que se ponían como adorno en muchos dulces.

ò                                - Granos de matalahúga.

          > CONDUMIOS: TORTAS DE LA CANDELARIA , de Jódar, en el Libro <CONDUMIOS Y BEBEDIZOS>  

 

190.      

 

[1] NOTA DE GAVIOLA: Bilongo = maleficio.

[2] Ver <Poyato> A los naturales de Albanchez (por entonces “de Úbeda”; hoy “de Mágina”) se les motejaba “los del poyato” por la situación del Pueblo sobre la falda del cerro Aznaitín.

[3] Azufre.

[4] PARTE: forma vulgar que, después de la Guerra del 36, quedó como arcaísmo para referirse a las noticias diarias –o “Diario Hablado de Radio Nacional de España”- porque, después de ellas, se daba el llamado <Parte Oficial de Guerra del Cuartel General de su Excelencia el Generalísimo>.

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