MI MAMA ME MATA

Poemas para dos tiempos

 

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Libro Primero

ASÍ FUE MADRE

Índice

Libro Segundo

NANAS QUE NUNCA CANTÉ

Índice

 

Libro I

Así fue Madre

 

Libro II

Nanas que nunca canté

 

COMO PLUMA DE GORRIÓN

Como pluma de gorrión:
así fue Madre.

Un poco gris; un poco despeinada.
Ingrávida y liviana,
con esa levedad  de la ternura
que tienen en su piel algunos viejos,
y en sus plumas todos los gorriones.

Recortada en sus bordes un poco desdentados;
recogida en sí misma.
Descolorida y pálida
como el tallo del trigo por Agosto
transparente a la luz del medio día.
Sujetándose al eje de un amor infinito
que recorría su centro
y era su propia esencia.

Sostén de nuestras horas;
extraña fortaleza
instalada en un cuerpo diminuto y doblado
desde que floreciera
en los fecundos brotes de la vida
hasta que fue muriéndose,
perdida en soledades alargadas,
debajo de los chopos
que bebían de su acequia.

Pausada, entre murmullos apenas percibidos,
atravesando el aire de nuestra antigua casa,
desplazándose en vano
hacia inciertos destinos
que la tullían de miedo.
¡Cayéndose de vieja
sobre las hojas secas de un prematuro otoño
camino de su invierno solitario!
Arrebatada hebra
de seda consumida
atando, mansamente,
la carrera del tiempo.

Arrancada a la fuerza
de las cálidas alas
de una vida preñada y provechosa,
en la que fue, en silencio,
holgado nido de mullido fondo,
y arrojada al espacio
de un dolor miserable.

Como pluma de gorrión:
así fue Madre

 Gaviola de Aznaitín

 

ES MI HIJA

(Tórtola de nido ajeno)

Es mi hija.  Me parece
niña que quiere agarrarse
al borde de la niñez
para que nadie la arañe.

Tan indefensa florece
que a veces, el mismo aire
se repliega en un susurro
sólo para no rozarle.
¡Está tan abierta a todo!
Es tan escaso su talle
que parece que un mal viento
consiguiera arrebatarle
hasta su más leve aliento.

Sus ojos, como dos mares
pintados de primavera,
como dos inmensidades
siempre hondas y cautivas
en sus miedos expectantes,
se me posan sobre mis ojos
como dos interrogantes,
rodeadas en su orilla
de luz, que nunca se sabe
si nace de fuera  adentro
o de sus profundidades.

Es su piel como la arena
dorada y siempre cambiante,
y su voz es un suspiro,
un puro placer errante,
un rumor, un estallido,
una cascada, un calmante
y apaciguado sonido
alargándose en el aire.

¡Suave espuma de cristal
que a golpe de voz parece
que se quisiera quebrar!.  

Es mi hija. O me parece
que así lo puedo soñar.

 

Gaviola de Aznaitin 1999

 

 

 

ASÍ NACÍ

Le dije quedamente:
espera; no me empujes;
déjame que me quede
en el tierno refugio de tu vientre.

Me dijo: ¡has de nacer!.
Y se puso afanosa,
dolorida y penosa,
a cumplir su tarea de mujer.

Me envolvió un estallido
de luz y de sonidos.

Así nací
un verano al amor del Aznaitín.

 

 

Gaviola
1997

 

 A Luís:
que cumple un año desde el hígado.
       A mi Hijastra, Blanca:
que cumple cada día, desde sus risas, con el coraje de amar.

      A quien lo hizo posible

     365 DÍAS

 Amanecer
era mirar sus ojos
desempañando miedos amarillos.

El sol ya no salía por oriente.
Era como un crepúsculo
de luz desorientada,
un esperar sin hálito,
un Agosto sin luz y sin espigas.

 Luego fueron los duros escalpelos hechos horas,
toda una noche de gélidos augurios
para besar los labios de los lirios más grises.

 Después amaneció…

 Amanecer
es como debe ser: miedos en fuga,
dolores en sosiego.

 Y la vida…

Gaviola
29.11.2005.

 

Y por la Navidad...

(140)

 SALMIRANDILLOARANDANDILLO

 

        Lloran los Villancicos del recuerdo
como en galimatías
de confundidos júbilos.
 

 “una pandereta suena, yo no sé por dónde irá…”

       Madre se fue con sones
de pandereta vieja y destemplada
latiéndole en ahogos.
¿Quién me robó el recuerdo de mis cosas?  

 …cabo de guardia alerta está”

       Alerta de ojos fijos
para controvertir las lágrimas del tiempo.
Aquella madrugada
cuando se derramó la leche y el azufre…

“No me despiertes al niño que ahora mismo se durmió…”

       Desasosiego de luces en declive.
Creí que el corazón de había dormido
sobre el tibio latir de los desusos
de los labios cantores.  

 

"Que lo durmió una zagala como los rayos del sol..."

        Pero se queja insomne,
cada vez que se enciende
algún "sal-mirandillo-arandandillo".

Gaviola  
29.11.2005


Texto completo del Villancico    

UNA PANDERETA SUENA         

Una pandereta suena,
una pandereta suena,
yo no sé por donde irá
Salmirandilloarandandillo
Salmirandilloarandandá
Cabo de guardia alerta está.

No me despiertes al niño
No me despiertes al niño
Que ahora mismo se durmió
Salmirandilloarandandillo
Salmirandilloarandandá
Cabo de guardia alerta está.  

Que lo durmió una zagala
Que lo durmió una zagala
como los rayos del sol
Salmirandilloarandandillo
Salmirandilloarandandá
Cabo de guardia alerta está.

Tuvo un pecho tan dulce
Tuvo un pecho tan dulce
Que pudo dormir a Dios

Salmirandilloarandandillo
Salmirandilloarandandá
Cabo de guardia alerta está.

 

 

NIÑA DE ALGUIEN

 

“Dime, Niño, de quien eres todo vestido de blanco”

       Era Niña de luz, Blanca de azahares,
hambre de brazos, canción de lutos verdes, prematuros.

       Quizá fueron mis manos cuenco deshabitado de su infancia.

        Quizá una tierra estéril
pueda acunar espigas solitarias con los soles de Otoño.

“Resuenen con alegría los cánticos de mi tierra…”

        ¿Quién sabe de la tierra que sembraste
surco a surco, despacio, con devenir de adviento?
Manos apenas. Apenas madrugadas.

 “…y viva el Niño de Dios que nació en la Nochebuena”.


Y alguna Navidad para seguir naciendo.

 

          Gaviola
29.11.2005

_____________________________________

Texto completo del Villancico
DIME NIÑO DE QUIEN ERES

 

Dime Niño de quien eres
todo vestidito de blanco.
Soy de la Virgen María
y del Espíritu Santo.

Resuenen con alegría
los cánticos de mi tierra
y viva el Niño de Dios
que nació en la Nochebuena.

La Nochebuena se viene, tururú
la Nochebuena se va.
Y nosotros nos iremos, tururú
y no volveremos más.

 

Dime Niño de quien eres
y si te llamas Jesús.
Soy amor en el pesebre
y sufrimiento en la Cruz.

Resuenen con alegría
los cánticos de mi tierra
y viva el Niño de Dios
que nació en la Nochebuena.

 

 

 

 

145/Mixto

 TIEMPOS DE NAVIDAD PASADA

             Fue por la Navidad… Casa de luz, de niños, de turrones. Carreras. Peroles y cocina.

Un cansancio infinito disfrazado de adúltera sonrisa.

Desde cualquier rincón me buscan y me llaman, mientras mi corazón emigra a la niñez y a los recuerdos de los que ya no están. ¿Cómo decir que entre tanto clamor me siento sola? ¿Cómo no responderles “aquí-estoy”, si no pueden saber de mi tristeza?

         Pero llega la noche, despoblada de urgencias y panderos, y puedo redimirme de ser Madre-Coraje.

  Ahora puedo pensar sin ser “nosotros”,
sin manos reclamando
su ración de “aquí-estoy”.

Este habitar mi exiguo espacio despoblado,
este cambiar de gesto, derrocharme
en lágrimas y risas solitarias
sin tener que dar cuenta
de los desasosiegos de estar y ser ajena.

 

          Hay manos en las sombras que escriben, solitarias. Que apenas hacen ruido, que agotan, como yo, su esfera de silencios. La voz de los Poetas que van a la deriva, en un espacio ínfimo de luces y de sombras.

            ¿Quién nos redimirá de tantas soledades navideñas? ¿Quién me podrá arrancar este amor que se engendra más allá de la sangre y la familia? ¿Cómo poder decir que, entre vosotros, se descongelan estos desasosiegos?

Este poder volver los ojos hacia elipses 
donde se arrullan voces
ajenas, imprecisas...

 En esa nebulosa, los hallazgos:
Bucaneros del Mar de la Palabra
sin nada que interrumpa
los silencios del esquivo jazmín.

 Y al fondo el Mar
s
in nadie que reclame una presencia inútil.

 

            Las madres viejas son pájaros inútiles. Hasta que emigran lejos de recurrentes Navidades, llevándose con ellas el recuerdo de besos que ya no podremos darles, y la memoria de toda la luz de nuestra infancia.

Gaviola en CasaMora 31.12.2005

   
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